Todo el mundo conoce este avance tecnológico, pero ¿sabemos exactamente cuándo se originó? El término Inteligencia Artificial (IA) fue adoptado en 1956, pero se ha vuelto más popular hoy día gracias al incremento en los volúmenes de datos, algoritmos avanzados, y mejoras en el poder de cómputo y el almacenaje. 

Hace un tiempo se abandonó el espectro de la ciencia ficción para que finalmente el concepto de la Inteligencia Artificial se metiese en nuestras vidas para protagonizar una nueva revolución tecnológica. A pesar de que algunos consideren este avance como algo lejano y misterioso, sí que es cierto que cada vez está más presente en la actualidad, por consiguiente, se pueden llegar a diferenciar varios tipos de IA:

  • Los sistemas que piensan como humanos: Realizan actividades como la toma de decisión la resolución de problemas y el aprendizaje.
  • ​Los sistemas que actúan como humanos: Hacen tareas de forma similar a las personas.
  • ​Los sistemas que piensan racionalmente: Intentan competir con el pensamiento lógico de los humanos, es decir, se investiga cómo las máquinas pueden percibir, razonar y actuar en consecuencia. 
  • Los sistemas que actúan racionalmente: Tratan de imitar racionalmente el comportamiento de los individuos.

Si aún estás pensando dónde puedes ver aplicada la Inteligencia Artificial debes saber que está presente en la detección facial de los móviles, en los asistentes virtuales de voz e integrada en nuestros dispositivos cotidianos a través de bots o en aplicaciones. Por otro lado, los avances en IA están impulsando el uso del Big Data debido a su habilidad para procesar grandes cantidades de datos y proporcionar ventajas para posicionarse como una tecnología esencial en la vida cotidiana.

Actualmente, la tecnología de IA mejora el rendimiento y la productividad de la empresa mediante la automatización de procesos o tareas que antes requerían esfuerzo humano, así que esta capacidad puede generar importantes ventajas para empresa. Por ejemplo, Netflix utiliza el machine learning para proporcionar un nivel de personalización a sus usuarios, mientras tanto, la mayoría de los negocios emplean la Inteligencia Artificial para detectar intrusiones de seguridad, resolver los problemas y reducir el trabajo de la producción. Así que, ¿existe la posibilidad de que los empleados de una fábrica puedan ser reemplazos por esta tecnología?

El 19,3% de los españoles creen que será sustituido por un robot

La digitalización es uno de los ejes transformadores de la sociedad que se ven involucrados en el día a día, por ello, una encuesta elaborada por la Fundación Española para la Ciencia y Tecnología (FECYT) demuestra que uno de cada cinco españoles cree que dentro de 15 años habrá sido sustituido por un robot o por un sistema de IA.

Desde que estalló la crisis sanitaria, los riegos y desafíos éticos sobre la Inteligencia Artificial y algoritmos han formado parte de la agenda política, sin embargo, la Comisión Europea ha empezado a trabajar en una legislación para regular que la IA dé por imposible la suposición de riesgos laborales (es decir, que pueda reemplazar a una plantilla entera). Entonces, según los datos reflejados por la encuesta, ¿es verdad que los robots no nos podrían sustituir en un puesto de trabajo siendo que el coste sería más barato? Tendríamos que esperar al futuro para ver qué pasa.

La Inteligencia Artificial puede registrar patentes en algunos países

Es fácil de obviar que las ventajas de la IA son infinitas, ya que facilitan la producción, son rápidas en los procesos de creación, solucionan errores e incluso aportan nuevas ideas, no obstante, todavía no es legal en muchos países que este avance tecnológico pueda patentar inventos.

La última región en permitirlo ha sido Australia, donde el Tribual Federal rectificó una decisión llevada a cabo por el Comisionado de Patentes, debido a que en un primer momento negó que la IA pudiese ser considerada como inventora, por consiguiente, esto equivale a que en un primer momento tampoco podría registrar patentes. Tras un giro de 180º y un intento fallido por parte de ‘Dabus’, una Inteligencia Artificial solicitó registrar varios productos.

Dabus se trata de un sistema de aprendizaje automático que es capaz de generar ideas e inventar productos y es un dispositivo destinado para el arranque autónomo de la sensibilidad unificada. En un principio se rechazó la solicitud del registro al no tratarse de una persona física, sin embargo, el juez Jonathan Beach aclaró que la ley australiana no menciona específicamente que las patentes tienen que ser inventadas por un humano, por lo que una Inteligencia Artificial puede aparecer como creadora.

No solo en Australia se ha conseguido este mérito, en Sudáfrica también han aceptado que una IA pudiese ser considerada como creadora. Ambas decisiones pueden servir de ejemplo a otros países que anteriormente denegaron solicitudes como la Dabus, aunque sí que es cierto que Reino Unido y Estados Unidos exigen que la patente esté registrada por un humano. Veremos qué pasa en España, ¿te imaginas que un producto esté inscrito por la IA?

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