La startup madrileña Ienai Space ha desarrollado junto al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) el primer propulsor espacial español completamente eléctrico para nanosatélites. Y ahora ambas entidades pueden celebrar el éxito de este proyecto al verificar que el equipo ya se encuentra en órbita.

El lanzamiento puso en órbita dos picosatélites (satélites con pesos inferiores a 1 kilo) que equiparon los demostradores tecnológicos del motor ATHENA (‘Adaptable THruster based on Electrospray powered by NAnotechnology’).

Los emisores del propulsor han sido codesarrollados entre la empresa y el CSIC y se han fabricado en la Sala Blanca de Micro y Nanofabricación del Instituto de Microelectrónica de Barcelona (IMB-CNM-CSIC). Una colaboración que comenzó a finales de 2019.

Módulo del propulsor de electrospray junto a la electrónica de control con dos chips en el centro (solo uno es visible) fabricados en el IMB-CNM.
Módulo del propulsor de electrospray junto a la electrónica de control con dos chips en el centro (solo uno es visible) fabricados en el IMB-CNM.
IENAI

El objetivo de este primer propulsor espacial español es dotar de más movilidad a los satélites a través de la propulsión iónica, que es más ligera y económica.

Según el CSIC, es la primera vez que una empresa española se introduce en el mercado gracias a la tecnología de propulsión desarrollada para pequeños satélites, que se lanzó con éxito el pasado octubre a bordo del microlanzador Alpha de la empresa americana Firefly.

El objetivo de esta primera misión de demostración era poner a prueba los propulsores en el entorno espacial, tras las pruebas en la Tierra, y demostrar la capacidad de alargar el tiempo en órbita de estos satélites que, de no contar con sistemas de propulsión, habrían caído a tierra debido a la fricción con la tenue atmósfera terrestre que aún hay en órbita.

Una vez finalizada la misión, es esta fricción la que se aprovecha para asegurar que el satélite vuelve a entrar en la Tierra, evitando que se convierta en basura espacial.

«El objetivo de los motores ATHENA es ofrecer al mercado espacial un propulsor muy compacto y de baja potencia, pero altamente eficiente, capaz de integrarse en satélites de pequeño tamaño. Esto no ha sido posible hasta ahora porque los intentos de miniaturizar otras tecnologías más tradicionales no han tenido éxito, de ahí la necesidad de desarrollar una tecnología completamente nueva», ha subrayado el CEO de IENAI SPACE, Daniel Pérez.

Según ha explicado el investigador del IMB-CNM-CSIC Borja Sepúlveda, para fabricar los micropropulsores aprovecharon la experiencia de la Sala Blanca del IMB-CNM en procesos de micromecanización profunda de silicio por iones reactivos, lo que permitió generar estructuras con centenares de micras de altura.

La nanoestructuración de la superficie 3D se hizo mediante la tecnología nanolitografía coloidal, que se había desarrollado previamente para dispositivos de electro-estimulación celular wireless, en una colaboración entre el Instituto de Nanociencia y Nanotecnología (ICN2) y el IMB-CNM.

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