“Les pido que más que nunca tengamos la convicción de que hay un futuro muy cerca y no tenemos que cruzar esa puerta dudando de lo que somos. Nos dicen que es un país invivible, que los jóvenes se quieren ir. Tenemos que demostrarles que no”, sentenció el jefe de Estado, tras una ceremonia que incluyó música autóctona, bailes populares y mapping de luces.

Alberto Fernández recordó que su gestión tuvo que hacer un “enorme esfuerzo” para afrontar la pandemia de coronavirus a partir de marzo de 2020, a pesar de que el Frente de Todos había asumido el Gobierno con la ilusión de “poner a la Argentina en pie en tres meses”.

“A la pandemia política se nos sumó una pandemia real. Ese día entendí más que nunca la importancia de estar unidos. Hicimos lo que prometimos el primer día, primero los últimos y allí fuimos en un escenario muy difícil donde no había ni Ministerio de Salud”, dijo.

“Cuando las primeras vacunas empezaron a circular por el mundo, Argentina empezó a aplicar las primeras vacunas, ya en diciembre del año pasado”, enfatizó el mandatario, quien resaltó que el país aplicó dosis como los “países centrales”.

“Algunos nos acusaron de envenenarlos, pero nosotros no bajamos los brazos y trajimos las vacunas. Quédense tranquilos porque no voy a parar hasta que el último argentino sea debidamente vacunado”, sentenció.

Además, el Presidente destacó que “con la vacuna, el horizonte de salida a este tiempo tan gris que nos tocó vivir nos está permitiendo ir recuperando la economía, y con alegría veo que los comercios se abren y en la actividad industrial los trabajos se multiplican”.

También dijo que el Gobierno iba a honrar la memoria de dos catamarqueños: Fray Mamerto Esquiú formará parte de la capilla de la Casa Rosada cuando sea beatificado por el papa Francisco, mientras que el médico y legislador Carlos Malbrán será homenajeado en el Salón de los Científicos.

Por último, el mandatario envió sus condolencias a los familiares del fallecido exgobernador de Catamarca, el radical Eduardo Brizuela del Moral. 

El jefe de Estado llegó a la provincia norteña junto a los ministros de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, y de Interior, Eduardo de Pedro, y los gobernadores de Misiones, Oscar Herrera Ahuad, y de La Rioja, Ricardo Quintela, y la diputada nacional Lucía Corpacci.

Fernández recorrió las instalaciones de la empresa textil Confecat, que elabora ropa y calzado de trabajo desde 1982, como parte la agenda federal por la cual el lunes visitó San Juan y el viernes estará en La Pampa.

“Lo que más sueño es ver esto: una Argentina que produce, que da trabajo, una Argentina que consume, que exporta y en eso estamos empeñados”, expresó Fernández durante la visita a la fábrica, donde estuvo acompañado además por Jalil y el resto de los funcionarios.

“La pandemia nos demoró, pero ahora que estamos acelerando mucho la vacunación vemos un horizonte de salida: que cada argentino y que cada argentina tenga un puesto de trabajo, un lugar donde ganar el sustento para sí y para su familia, y eso es lo que más nos enorgullece y en lo que mas empeño ponemos”, sostuvo.

El Presidente destacó que la empresa Confecat “es un orgullo para los argentinos”. “Hoy en día hace uniformes para el Ejército Argentino y hace borceguíes y botas para las Fuerzas Armadas que hasta hace poco tiempo compraba sus uniformes en China”, indicó.

Y remarcó que “es una muestra de la Argentina que queremos, una Argentina que produce, que importa sólo lo necesario para garantizar los insumos”.

El dueño de la empresa, Carlos Muia, le mostró los distintos circuitos de producción en los que se producen calzado e indumentaria de trabajo de la marca Ombú, emblema de la industria nacional. Además, los trabajadores le obsequiaron al Presidente una remera de Argentinos Juniors y los tradicionales borcegos Ombú.

Muia agradeció la visita y se manifestó “orgulloso” porque “es el primer Presidente que nos visita en 40 años de historia que tiene esta empresa”.

El empresario, además de Confecat, adquirió el 45% de Santista Argentina, principal productora de telas de jean del mercado nacional y del 80% de la ropa de trabajo que se usa en el país. Y también es presidente de la Unión Industrial de Catamarca y dueño de otras cuatro plantas textiles en el norte, donde trabajan 1675 personas. Además, recuperó Confecciones Riojanas, que había cerrado en 2019, y cuenta en la actualidad con dos plantas en La Rioja.

La empresa Santista, ex Grafa (Grandes Fábricas Argentinas), fue fundada hace 95 años por el grupo Bunge & Born con el fin de industrializar fibras, y en la década del 40 sumó la marca Ombú, que se consolidó como la líder en el segmento de ropa de trabajo. Además, es dueña de Grafil, que produce guardapolvos colegiales y telas para el sector de la salud.

Asimismo, cuenta con una planta en Famaillá, Tucumán, donde trabajan 900 operarios. En esa filial se producen 2.200.000 metros de tela mensuales, de los cuales 1.2 millones son de jean y gabardina de prendas de vestir y un millón de tela de indumentaria para trabajo.