La fuerza aérea de Estados Unidos (USAF) ha realizado el primer vuelo de prueba de Skyborg, el cerebro de caza de combate que vuela de manera autónoma y toma sus propias decisiones para atacar a enemigos o defender a su equipo. Tras varias simulaciones por ordenador, el programa Skyborg inicia sus pruebas con el fin de reemplazar en un futuro a pilotos de combate humanos.

Según confirman en la web de la USAF, el vuelo de prueba duró dos horas y 10 minutos y despegó el 29 de abril en la base Tyndall (Florida). El Ejército de aire estadounidense asegura que Skyborg cumplió con los objetivos esperados, controlando el avión y demostrando su capacidad para las maniobras coordinadas.

¿Cómo funciona?

Skyborg funciona con una tecnología que cuenta con inteligencia artificial agnóstica. La USAF ha confirmado que este cerebro de caza es capaz de aprender a volar con cualquier vehículo aéreo. Por ejemplo, aunque el invento esté desarrollado para mover aviones como Boeing, Kratos y General Atomics, en la prueba utilizaron un Kratos UTAP-22 ‘Mako’ y todo salió según lo previsto.

La inteligencia artificial con la que está diseñado Skyborg sigue los comandos de un líder humano, pero es totalmente independiente. Según sus desarrolladores, simula el comportamiento de un piloto humano, pero sin sus limitaciones físicas.

El cerebro artificial realizará las mismas funciones que un piloto humano, pero sin sus limitaciones físicas.
El cerebro artificial realizará las mismas funciones que un piloto humano, pero sin sus limitaciones físicas.
USAF

Cuando Skyborg está en funcionamiento, sigue a su líder según el plan de vuelo y está atento a la orden humana. Su misión es la de cubrir al líder y ayudar a cumplir los objetivos. Al ser un piloto cibernético, no sufre ningún factor psicológico que podría afectar a los pilotos humanos.

Skyborg es el inicio del futuro de los aviones de combate

Es el primer test en un maratón de crecimiento progresivo para la tecnología Skyborg -ha afirmado el general Dale White, jefe del proyecto-. Estos test iniciales dan comienzo a una campaña de experimentación que continuará madurando el ACS [sistema nuclear autónomo] y generando confianza en el sistema”.

En un futuro, el Pentágono quiere apostar por los aviones inteligentes y completamente autónomos para volar junto a aviones con pilotos humanos. Con ello, pretenden abaratar el coste de los aviones de combate y, además, hacerlos menos vulnerables a la intercepción de las fuerzas enemigas.

Aunque en un principio, la idea es que estas máquinas vuelen junto a aviones pilotados por personas, el factor humano podría desaparecer de este tipo de operaciones. De hecho, algunas investigaciones avanzadas del Pentágono han demostrado que en simulaciones de combate que las máquinas pueden ser superiores. El 20 de agosto del año pasado, una inteligencia artificial venció cinco enfrentamientos aéreos contra un piloto de F-16.

Sin embargo, depender de la inteligencia artificial puede tener grandes peligros, como ataques informáticos o posibles errores. Ante esta posibilidad, Estados Unidos, China y Rusia no se frenan y siguen trabajando en crear armas inteligentes y autónomas.

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