Rusia quiere ir a lo suyo en el espacio. Según informa AFP, el jefe de la agencia espacial rusa -Roscosmos- ha anunciado este martes que han comenzado a trabajar en su propia estación orbital y que esperan lanzarla en 2025, ya que Moscú estaría considerando retirarse del programa de la Estación Espacial Internacional (EEI) para ir por su cuenta.

La EEI fue lanzada en 1998 por la agencia espacial rusa y la NASA. Desde sus inicios ha estado marcada por la cooperación y participación de numerosos países en sus avances y precisamente este ha sido uno de sus valores más aplaudidos. Parece que Rusia quiere poner fin a esto.

Según un comunicado compartido en Telegram por el jefe de Roscosmos, Dmitry Rogozin, la agencia espacial rusa ha comenzado a trabajar en el primer módulo central de su estación, con el objetivo de tenerlo listo para lanzamiento en 2025.

Ese primer módulo, que está siendo ensamblado por la corporación espacial Energia, costará al menos 5.000 millones de dólares, informa la agencia de noticias Interfax.

Moscú asegura que esta decisión viene impulsada por el hecho de que la estructura de la Estación está envejeciendo: “No podemos arriesgar las vidas [de nuestros cosmonautas]. La situación que hoy está relacionada con la estructura y el metal envejeciendo puede llevar a consecuencias irreversibles, a una catástrofe. No debemos permitir que eso suceda”, dijo el viceprimer ministro, Yury Borisov.

Sin embargo, parece difícil ignorar el hecho de que la tensión -en la Tierra– entre Rusia y varios países occidentales va en aumento últimamente. Ejemplo de ello es que el embajador de Estados Unidos regresa a casa esta semana, después de que Moscú ‘recomendara’ que se fuera temporalmente.

El aumento de tropas de Rusia cerca de la frontera oriental de Ucrania y el trato que recibe del principal crítico del presidente Vladimir Putin, Alexei Navalny, han aumentado esas tensiones.

Además, el hecho de que Rusia perdiera el control del acceso a la EEI el año pasado después de que SpaceX realizara su primera misión operativa al laboratorio orbital de la NASA puede que no haya gustado mucho en Moscú.

No obstante, Borisov dejo entender que, aunque construirán por sí mismos la esta base, no se cierran a la colaboración: “Definitivamente [aceptaremos socios], pero nos las arreglaremos solos”. El viceprimer ministro también señaló que la estación espacial rusa planeada orbitaría en una latitud más alta y, por lo tanto, podría ver mejor las regiones polares, lo que sería útil para la apertura de la Ruta del Mar del Norte que Rusia espera desarrollar a medida que se derrita el hielo marino del Ártico.

¿Y por qué 2025?

El acuerdo de Rocosmos con los socios internacionales sobre la EEI vence en 2024. No obstante, por el momento no hay nada en firme y desde Moscú aseguran que darán “una advertencia justa” de su salida de la Estación.

A partir de la fecha de vencimiento del acuerdo se tomará una decisión conjunta sobre el futuro de la EEI en función de la condición de sus módulos técnicos y de los planes de Rusia.

Experiencia orbital rusa

Rusia tiene historial en lo que a construcción de laboratorios espaciales se refiere: anteriormente construyó la Mir, una estación espacial modular que estuvo en órbita durante 15 años y, según se informa, está trabajando con la Administración Nacional del Espacio de China en una estación de investigación planificada en la Luna.

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