
Otra fue la respuesta con los jugadores. Salvo los juveniles que dieron la cara en un primer tiempo irregular del Millonario, la mayoría de los futbolistas del Millonario fueron silbados y abucheados, responsables de una actualidad futbolística que no tiene nada que ver con la historia del club.
Y en los primeros 45 minutos, Joaquín Freitas y Ian Subiabre, los pibes del club, se hicieron cargo de la pelota y demostraron lo mejor del local en el arranque del encuentro. Con varias llegadas con peligro, como la pelota que le saca el arquero Facundo Sanguinetti en un remate a quemarropa de Tomás Galván, el local era más. Y el gol llegó de pelota parada: Lucas Martínez Quarta, de cabeza, abrió el marcador, y fue a saludar a Gallardo al banco. Un poco tarde.
Y como el presente del club de Núñez no gana para disgustos, el Taladro encontró mal parada a la defensa del local, en el cierre del primer tiempo y logró un empate con poco: centro de Tiziano Perrotta (habilirado a instancias del VAR) y Mauro Méndez definió en la puerta del área chica. Los jugadores del Millonario, otra vez, se fueron silbados.
El segundo tiempo fue todo de River. Los últimos 45 minutos con Gallardo al frente del equipo, los jugadores demostraron todo el fútbol que no pudo desplegar en el año. Un Tomás Galván intratable se hizo cargo del balón cuando quemaba, y encontró en Freitas el delantero que tanto le faltaba al Millonario. Así llegaron los goles del local, como desahogo.
Al minuto del complemento, un tanto made in River, con todos futbolistas surgidos de las Inferiores, le dio el 2-1 parcial. Freitas condujo, Subiabre remató, y tras el rebote en el palo Sebastián Driussi mojó, después de 14 partidos sin convertir (desde el 5 de octubre del 2025 que un delantero de River no convertía). Al parecer, el arco se abrió para el Millonario, porque enseguida Freitas marcó el tercero para el delirio del Monumental.



