Los dos detenidos por el abuso sufrido por una joven fueron imputados por el delito de “rapto” y “abuso sexual con acceso carnal” e indagados ayer a la mañana. Por recomendación de su abogado, ambos se abstuvieron de declarar. En tanto la víctima relató lo vivido ayer a un medio radial.

Los detenidos Leiva y Agüero fueron trasladados ayer a la Fiscalía Penal e indagados por el fiscal Javier Herrera; representados por su abogado Pedro Justiniano Vélez, decidieron no declarar por el momento. En paralelo el abogado realizará una serie de presentaciones con solicitud de medidas al fiscal.

En tanto y según la información a la que accedió este diario, la fiscalía continúa reuniendo elementos en relación con la causa.

Asimismo, en diálogo con un medio radial la joven víctima señaló que ella fue a buscar trabajo y que fue vilmente engañada. La versión publicada por este diario ayer señalaba que la joven fue al lugar tras ser invitada a compartir una reunión, una fiesta, tal como ella lo habría declarado en su denuncia penal, según las fuentes consultadas por este diario. En ésta la joven habría manifestado que conocía a uno de los individuos que le había prometido que podía conseguirle un trabajo. Que ya estando en el departamento había sido víctima de abuso.

En el relato realizado ayer en una radio la jovencita contó que se iba a reunir con un conocido por un trabajo.

“Llegamos (a un departamento), me iban a hacer firmar, a hacer ver (lo del presunto trabajo) y me desocupaba. Una vez que ingresé adentro me hacen sentar y ahí empieza todo. Yo les pedía por favor, que por qué me hacía esto si me traía para un trabajo. Estas personas me agreden físicamente, para luego llegar a lo que se proponían. Quisieron atarme. (…) En un momento dado que estábamos en la pieza y que ellos me estaban maltratando, yo pedí por favor que me dejen ir al baño porque me estaban lastimando mucho. Ahí me dijeron que bueno, pero me dejé la puerta abierta porque otra persona me controlaba. En un momento él lo llama y le dice que acomode las cosas en la pieza. Ahí es cuando logro ir hasta el comedor, agarrar el teléfono y darle a mi pareja la dirección de donde estaba y que por favor llamara a la Policía. Ellos me preguntaban qué hacía y me tiraron el celular a la cama. Me preguntaban a cada momento si yo había hecho algo, si había llamado, que no diga, que tenían una soga. Es ahí cuando yo sentí que llega la Policía”. Finalmente señaló que sí fue víctima de abuso. Confié en esa persona, porque no es que no la conocía. Me dijo que sí me iba a dar trabajo, que confíe”, contó la joven.