Está previsto que en la jornada de mañana de inicio de manera virtual, el  primer juicio en nuestra provincia contra un religioso por abuso sexual. Tras una postergación y otras dilaciones, Juan de Dios Gutiérrez se enfrentará ahora sí con la Cámara Penal n° 3, donde se definirán los hechos que lo llevan a estar acusado del delito de abuso sexual contra una menor de 16 años cuando él, en ese momento, tenía 28 años y era sacerdote.

En declaraciones con Radio Valle Viejo, Juan de Dios no asumió la culpa sino que desvió el tema y señaló que se había enamorado. Sosteniendo su postura y sin pedir perdón a la víctima dijo “le quiero pedir perdón a toda la grey católica, a mis hermanos en la fe y a toda la comunidad porque me enamoré y no porque haya cometido algún delito. No quiero pedir perdón por eso, sino porque me enamoré”.

A un día de iniciarse una juicio que tiene marcada connotación en nuestra provincia, el acusado habló por primera vez y se excusó diciendo «en aquel tiempo y de las cosas que se me acusan, era muy joven y la realidad es esa, que me enamoré».

Al hablar de la víctima, tristemente comentó “nosé porque nunca lo dijo”. Aludiendo de esta manera que la joven también podría haber tenido un afecto para con él, materia esta que nunca fue declarada por la menor.

Recordemos que la pericia psiquiátrica ordenada por la Justicia describió a Gutiérrez como «narcisista y psicópata» y que está imputado por el delito de «abuso sexual gravemente ultrajante, agravado por ser ministro de un culto religioso».

Petitorio

Ayer se presentó un petitorio exigiendo perspectiva de género, condena ejemplar y prisión efectiva e inmediata para el abusador Juan de Dios Gutiérrez en la Cámara de Sentencia en lo Criminal de Tercera Nominación. El pedido lleva la firma de la victima, la asamblea NI UNA MENOS y la Red de Sobrevivientes de Abusos Eclesiásticos, quienes refrendaron el documento con casi firmas de 500 personas, organizaciones sociales y políticas y representantes públicos de Latinoamérica, Argentina y nuestra provincia.

El petitorio, además denuncia la convivencia de la institución iglesia con el Estado, las dilaciones producto de un sistema judicial ineficiente, acentúa la exigencia de un proceso judicial con perspectiva de género, en el que no se revictimice a la sobreviviente, la aplicación de una condena ejemplar y la prisión efectiva e inmediata en cárcel común para el representante de la iglesia católica que cometió los aberrantes crímenes sexuales en el año 2015.