Esta mañana cuando el Tribunal Oral Federal (TOF) estaba por dar por concluido el tercer día del juicio contra la banda narco, el abogado defensor, Luciano Rojas, solicitó que su asistido preste declaración. El presidente dio lugar al pedido y señaló que Pablo Rivera se siente en el banco de los acusados para brindar, nuevamente, su declaración.

“El día 18 de abril de 2018 soy detenido por un operativo de control vehicular, y me invitan a descender del auto. Me piden que abra la compuerta de la camioneta. La verdad que me sorprendí por todos los hechos que sucedieron a posteriori, ya que mi única preocupación en ese momento fue que traía dentro del habitáculo una botella de whisky”, comenzaba su relato el abogado e imputado, Rivera.

“En ese momento me piden los papeles del vehículo (…). Luego de ello me invitan a que exhiba mis pertenencias, yo le pregunto con qué motivo y circunstancia solicitan el pedido y me responde el personal policial que lo haga y que ya me llegaría la orden por la cual yo sabría porqué motivo es que ellos me solicitaban eso. Yo me negué y les dije que hasta que no haya una orden por escrito de algún juez no iba a acceder. En ese momento mi preocupación era que piensen que yo estaba bebiendo si encontraban la botella que estaba en el habitáculo”, expresó.

“Cuando llegan los testigos nos leen la supuesta orden judicial de requisa y registro, la cual nunca me fue exhibida. Luego de ello se introduce en el vehículo un personal policial y comenzó con el registro. Quiero dejar en claro que previo a esto, ellos (policía) ya habían ingresado al auto. Lo único que lograron sacar eran mis papeles personales y profesionales. Revisaron todo el habitáculo del vehículo”, agregó.

“Posterior a esto y al no encontrar nada, traen al can por el cual se produce el registro a través del animal. En ese momento el perro comienza a manifestarse y un numerario de la policía se acerca. Luego se escucha que grita ‘¡bingo!’ y levanta la mano derecha con un envoltorio. Cuando exhibe el envoltorio, yo me acerco hacia él y veo que lo introduce dentro de una gaveta. La verdad que fue todo llamativo. Los testigos en ningún momento vieron esa situación. Lo único que pudieron haber visto es el hecho cuando se los llama y le marca, el oficial a cargo, que en ese lugar habían encontrado elementos que eran de interés para la causa. Abren la gaveta y saca lo que ya antes había exhibido y que no sé de qué manera ellos lo introdujeron en ese lugar. Por eso niego, como ya lo hice en mi declaración anterior, de todo lo que se me está acusando”, sostuvo Rivera.

“También quiero dejar en claro que en ese momento con los nervios y la situación porque, reitero, la única preocupación que tenía aquel momento era la posible infracción a una contravención por haber llevado una botella de whisky. Y la situación que pasé cuando uno de los numerarios, que participaron de este procedimiento, a toda costa se me acercaba y me pedía que le diga a dónde estaba el resto. ‘Te voy plantar más’, me decía, y si no encontraban más me iba a plantar en la casa de mi mujer. ‘No jodás’ me decía. Estaban alterados”, manifestó.

“Después con el tiempo presumo que habrán querido perjudicarme no sé por qué motivo. Todas estas irregularidades que se llevaron a cabo en ese momento no lo he dicho antes porque tenía miedo porque era amenazado de que me iban a plantar”, finalizó el imputado.

La audiencia, que duró alrededor de dos horas y media, continuó con la ronda de testigos. En esta ocasión se presentaron seis personas, dos de ellas oficiales ayudante, quienes brindaron su testimonio.

La más destacada fue la del oficial Lazárte, que fue parte de la Instrucción. A líneas generales relató que el proceso investigativo y la detención se pudo llevar a cabo gracias a los datos aportados por una persona -de la cual se resguarda el nombre- y que con las escuchas telefónicas pudieron corroborar la existencia de la «banda narco VIP» e idear un plan, en un trabajo conjunto con Gendarmería, para poder «atraparlo» y desarticular la banda que se dedicaba a la comercialización de estupefacientes en la modalidad delivery.

«Las actuaciones dieron inicio en el año 2018 a fines de febrero. La instrucción de la causa tomó conocimiento por una fuente de carácter confidencial que dos personas de sexo masculino se dedicarían a la venta de estupefacientes.  Asimismo, la fuente brindó las líneas telefónicas y manifestó que estas personas se dedicarían a la venta en la modalidad delivery. Por este motivo se creyó conveniente solicitar a Gendarmería Nacional que intervenga las líneas telefónicas. Todo esto siempre con la autorización del Juzgado Federal. Se realizó tarea en conjunto en la que se pudo obtener los datos filiatorios de estas personas, por lo que se inició la causa», declaró Lazárte.

«En base a la tarea investigativa, se pudo corroborar a través de las escuchas telefónicas que Rivera había viajado a la provincia de Tucumán. Es por ello que la Instrucción cree conveniente convocar una vigilancia en la localidad de La Viña con la finalidad de observar cuando regrese la camioneta del ciudadano Rivera, para su seguimiento. Y en la localidad de La Merced se había montado un puesto de control, donde se procedió su demora, con resultado positivo. Es decir, pudimos encontrar sustancias, en este caso cocaína», expresó.

La causa es llevada a cabo por el tribunal integrado por Enrique Lilljedahl, Juan Carlos Reynaga y el subrogante José Camilo Quiroga Uriburu. El Ministerio Público, está a cargo del fiscal Rafael Vehils Ruiz.

Los acusados son Gastón Exequiel Tassart (23)Carlos Horacio Varela Cano (21), Santiago Molina Gardel (22) y Fernando Hernán Burgos (24), y Pablo Aníbal Rivera (47).

Fuente. La Union