En el marco del programa de prevención de drogas “Motivados por la Vida Planet
Youth” de la Secretaría de Salud Desarrollo Humano y Políticas Sociales de la
Capital, se ha inaugurado un taller de cocina para niños con el objetivo de
comenzar a prevenir las adicciones desde temprana edad.
Este taller se inspira en el exitoso modelo islandés de prevención de drogas, que
ha demostrado ser altamente efectivo gracias a su enfoque holístico e integral.
Según este modelo, es necesario trabajar en conjunto con la comunidad y abordar
no solo los factores individuales que pueden llevar a una persona a consumir
drogas, sino también los factores sociales, culturales y ambientales.
El taller de cocina para niños es una iniciativa que busca precisamente eso:
involucrar a los niños y niñas en actividades saludables y divertidas que les
permitan aprender sobre nutrición, hábitos saludables y trabajo en equipo.
De esta manera, se espera fomentar valores positivos desde temprana edad y
reducir el riesgo de adicciones en el futuro.
El taller fue inaugurado con gran éxito y contó con la participación entusiasta de de
niños y sus familias. Durante la actividad, los pequeños aprendieron a preparar
platos saludables y deliciosos, utilizando ingredientes frescos y naturales.
Desde Motivados por la Vida Planet Youth, se espera que esta iniciativa sea solo el
comienzo de un trabajo conjunto y sostenido con la comunidad para prevenir las
adicciones y fomentar estilos de vida saludables y felices.
El origen
En los años 90 un grupo de científicos sociales del Centro Islandés de
Investigación y Análisis Social (ICSRA), junto con legisladores y médicos, unieron
fuerzas en un intento por comprender mejor los factores sociales que influyen en el
consumo de drogas entre los adolescentes y por encontrar posibles estrategias de
prevención.
ICSRA ha desarrollado un enfoque basado en la evidencia para la prevención del
uso de sustancias en adolescentes que involucra a una amplia gama de partes
interesadas relevantes que trabajan juntas en este esfuerzo comunitario,
socialmente integrado y altamente participativo.
Sus tres pilares del éxito son:
Práctica basada en la evidencia
Utilizar un enfoque basado en la comunidad.
Crear y mantener un diálogo entre investigación, política y práctica.
El método sigue cuatro pasos. En el primer paso, un grupo de científicos sociales y
legisladores se sirve de datos para identificar el alcance del problema y las líneas
maestras de la estrategia a seguir.
El segundo paso es actuar a escala local, para lo cual los miembros del equipo se
ponen en acción y debaten sobre los datos locales de las comunidades y barrios.
El tercer paso es la actuación a nivel local en múltiples lugares, tomando en
cuenta los datos generales, pero infundiéndoles el espíritu, los talentos e
imaginario únicos de cada barrio, población o región.
El cuarto paso es la reflexión integradora: dado que los participantes revisan las
actividades locales, se exploran las dimensiones de proceso y resultados del
conjunto de las actividades, que después se analizan con una nueva ronda de
datos.
“Para desarrollar nuestro modelo, nos basamos en resultados de estudios
internacionales y en nuestras observaciones a nivel local acerca de los factores
personales y sociales que incrementan la probabilidad de que un adolescente
consuma drogas en Islandia. Tomando en cuenta la bibliografía sobre el tema y
con la información que nos aporta nuestro propio trabajo, diseñamos una
estrategia ascendente basada en la comunidad para prevenir el consumo de
drogas en adolescentes. Nuestra estrategia pone el énfasis en conseguir que
todas las partes interesadas trabajen juntas para construir una red de apoyo,
control y oportunidades para el desarrollo positivo de los jóvenes”, explican desde
el ICSRA.
Desde la institución, con sede en la capital islandesa, Reikiavik, se detalla que
“nuestro objetivo era demostrar que es posible desarrollar una intervención con
una base teórica para fomentar y facilitar el capital social a nivel de barrio a fin de
reducir la probabilidad del consumo de drogas en adolescentes mediante el
fortalecimiento del papel de apoyo de los padres y centros educativos, y de la red
de oportunidades de su entorno”.


