El telescopio espacial Hubble, que recientemente entró en modo seguro a causa de unos fallos, está a punto de tener un acompañante en el espacio. El James Webb de la NASA se ha enfrentado a numerosos problemas y retrasos desde que comenzaron a fabricarlo hace más de una década.

James Webb, que pretende ser el sucesor de Hubble, tiene fijado en el calendario el 18 de diciembre de 2021. Según han detallado sus desarrolladores, ese día el telescopio espacial se enviará al espacio desde el lugar de lanzamiento de la Agencia Espacial Europea a bordo del cohete Ariane 5.

Se espera que aproximadamente 28 minutos después del despegue, James Webb se desprenda del cohete. A continuación, comenzará lo que la NASA considerala secuencia de despliegues más compleja jamás intentada en una sola misión espacial”.

Mikel Menzel, ingeniero principal de sistemas de la misión del telescopio espacial, recalca que existen cientos de “puntos únicos de falla” que pueden ocurrir en este despliegue. En concreto, Menzel señala “344 elementos” que podrían resultar catastróficos para la misión.

Por su parte, Krystal Puga, ingeniero de sistemas de naves espaciales Web en Northrop Grumman, afirmó que el telescopio espacial cuenta con 144 mecanismos de liberación “que deben funcionar perfectamente”.

Al igual que un objeto de origami, es necesario plegar y desplegar correctamente para lograr una forma específica”, añadió Alphonso Steward, líder de sistemas de despliegue de James Webb para la NASA Goddard.

Pese a los posibles fallos que causarían problemas considerables en James Webb, Menzel comenta que el equipo encargado de la misión está trabajando para asegurar el éxito. 

Cuando identificamos una falla de un solo punto, le damos un tratamiento muy especial –afirma Menzel-. Tenemos lo que llamamos un plan de control de elementos críticos, y siempre agregamos puntos de inspección adicionales”.

Steward también ha detallado que los planes de contingencia para el telescopio van desde los planes más sencillos, como volver a enviar un comando que no se cumplió, hasta planes más complejos. Además, contó que existían “varias formas de enviar la misma señal”.

Durante los últimos dos años, el equipo ha estado practicando estos escenarios de contingencias, donde se introduce una anomalía y el equipo trabajará para tratar de resolverlo y ensayar planes”, apunta Steward.

Este trabajo a contrarreloj mostrará si realmente ha sido eficiente en el último mes del año con el lanzamiento de James Webb al espacio. Una vez que se encuentre viajando fuera de la Tierra también habrá que comprobar cómo continúa operando.

De momento, el objetivo del sucesor de Hubble es llegar hasta un punto jamás explorado del Universo y observar la luz infrarroja. Con los datos que recopile, los científicos esperan aprender más sobre el espacio, desde la formación de planetas hasta la materia oscura.

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