“La pandemia cambió todo el sistema de trabajo, pero también tenemos que adaptarnos a los tiempos de hoy”, dijo el consagrado.

Días pasados, el padre Eugenio Luciano Lizier, responsable de la Comunidad Cenáculo en Latinoamérica, llegó a Catamarca para visitar la Fraternidad Nuestra Señora del Valle, ubicada camino a El Rodeo, departamento Ambato, destinada a la recuperación de jóvenes con adicciones.

El sacerdote se reunió con el Obispo Diocesano, Mons. Luis Urbanc, en la sede episcopal, oportunidad en la que dialogaron acerca de esta dura realidad que afecta a tantos jóvenes y el estado de la casa levantada con el apoyo del Papa Francisco, en un terrero que cedió el Obispado de Catamarca, para atender esta problemática.

Luego de la reunión, el padre Lizier comentó brevemente que “vine a visitar esta fraternidad que está en El Rodeo, donde actualmente residen unos once jóvenes, y también a los amigos, a los papás y todo lo que comprende la comunidad”.

Antes de arribar a nuestra diócesis “visité las casas de Pilar, Mercedes, en  Buenos Aires, y Villa Rosas, que abrimos para las chicas”, señaló.

Recordó la primera vez que vino a la tierra de la Virgen del Valle, allá por 2013, cuando aún estaba trabajando el padre Manuel Antonio Bulacio, incansable impulsor de esta obra en Catamarca.

Respecto de cómo encontró la comunidad en Catamarca dijo que “la vi bien, nos toca ver los sacrificios de los chicos, trabajando, rezando. Para los jóvenes de hoy no es una vida fácil. Trabajamos con una humanidad pobre, porque esos chicos humanamente son pobres, por eso son muy amados por Dios, quien ve el sacrificio de ellos”.

Con relación a cómo impactó la pandemia en la labor de la Comunidad Cenáculo, afirmó que “en el principio afectó a las comunidades porque viven en mucha relación con los amigos, con los papás, mantienen una vida espiritual con eventos presenciales. Y acá, en Argentina, tuvimos que parar todo, fue difícil. La pandemia cambió todo el sistema, pero también nosotros tenemos que adaptarnos a los tiempos de hoy”.

Destacó el aporte de la Comunidad Cenáculo, que está orientado a “rescatar a chicos que la sociedad considera como un problema o como un descarte, devolverles la dignidad de ser humano. Y para los católicos, los cristianos, la dignidad viene de Cristo”.

Estilo de vida

La espiritualidad de la Comunidad Cenáculo es profundamente eucarística y mariana. Se alternan en la jornada momentos de oración (Rosario, Adoración Eucarística, Liturgia de las Horas), de trabajo, compartiendo la vida delante de la Palabra de Dios y de los hermanos.