La corporación General Electric (GE) está trabajando en un proyecto que podría suponer un avance en el desarrollo de parques eólicos flotantes futuristas. Esta propuesta podría colocar unos molinos flotantes en el océano.

Aunque esta idea supondría alejar las turbinas eólicas de los campos, hay que tener en cuenta que la fabricación de los aparatos flotantes ha sido siempre muy costosa como para desarrollarse a escala comercial. El hecho de construir molinos que floten presenta una gran cantidad de desafíos que no son especialmente baratos.

Sin embargo, GE pretende romper con algunos de estos problemas mediante controles avanzados de las turbinas que está creando con la colaboración de la consultora Glosten. Gracias a sus avances, la empresa puede permitirse diseñar un modelo de turbina más grande, casi igual de alto que la Estatua de la Libertad y el Monumento a Washington combinados.

GE cuenta con el apoyo del Departamento de Energía de EEUU que le otorgó un premio de 3 millones de dólares para que el proyecto de dos años, que comenzó en 2020, siguiese adelante.

El lunes, la compañía reveló algunos detalles de su diseño en la celebración de la Cumbre de Innovación Energética. Según Rogier Blom, investigador principal del proyecto, explicó que trabajar en una turbina que pueda flotar en el agua es como “poner un autobús en un poste alto, hacerlo flotar y luego estabilizarlo mientras interactúa con el viento y las olas”.

Las diferencias más destacables entre el modelo presentado por GE y el de las turbinas fijadas al fondo marino es que el del proyecto cuanta con una plataforma que es la que sostiene todo y que cuenta con controles para maniobrarlos en el océano. La empresa está trabajando en acoplar una turbina y una plataforma de 12MW existente con controles automatizados para mejorar la forma en la que su diseño responde al viento y las olas.

Si los controles se implementan correctamente, la turbina flotante se ajustaría automáticamente para superar fuertes vendavales sin volcarse. Esto maximizaría la producción de energía y permitiría hacer más rentable la idea de molinos eólicos en el mar.

No obstante, el proyecto de GE va más allá y quiere usar una ‘plataforma de piernas de tensión’, que estaría anclada al fondo marino con “tendones” ajustables. Con esta tecnología, su creación sería capaz de detectar ráfagas de viento y oleaje en el océano y ajustar la longitud de los tendones para surfear las olas suavemente.

Según Walt Musial, un ingeniero que dirige la investigación eólica marina en el Laboratorio Nacional de Energía Renovable, las plataformas de piernas de tensión son “innovadoras” y uno de los diseños de plataformas más estables.

Sin embargo, este prototipo también sería muy difícil de instalar, por lo que aún queda unos años para que este proyecto pueda trabajarse a escala comercial. Musial prevé que se probará primero en Asia, dentro de unos pocos años.

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