Lo hemos visto en los cines desde hace años. Desde ‘Cuando los mundos chocan’ (1951) hasta ‘2012: Supernova’ (2009), pasando por ‘Armageddon’ (1998), ‘Deep Impact’ (1998) ‘Meteoro’ (1979). Todas estas películas, aunque separadas en el tiempo, tienen en común un tema central: el impacto de un asteroide en la Tierra.

Una amenaza así podría suponer el fin de la Tierra o al menos de parte de ella, como pasó con el Bólido de Tunguska (Siberia, 1906). Debido a este acontecimiento, se celebra el Día Internacional de los Asteroides el 30 de junio. Sin embargo, la preocupación por un impacto de un cuerpo celeste en el mundo, no solo existe ese día, hay varias investigaciones abiertas que buscan una solución para actuar en estos casos.

Uno de esos estudios está siendo desarrollado por los científicos del Centro Nacional de Ciencias Espaciales de China. Según sus cálculos, necesitarían únicamente 23 cohetes Long March 5 para desviar un asteroide de su trayectoria y alejarlo a una distancia mayor que el radio de la Tierra (unos 9.000 km).

Para estos cálculos, los investigadores han tomado como referencia su objetivo potencial: ‘Bennu’, una roca de 78 mil millones de kilogramos y con una anchura similar a la altura del Empire State Building (EE. UU.). El asteroide se situará a 7,5 millones de kilómetros de la órbita terrestre dentro de unos 150 años.

Así es el asteroide Bennu.
Así es el asteroide Bennu.
NASA

Pese a que la posibilidad de que Bennu golpee a la Tierra es de solo 1 entre 2700, se trata de una amenaza potencialmente peligrosa. De colisionar contra el planeta, la catástrofe sería imparable y, por ello, la propuesta de desviar el asteroide con cohetes Long March 5 sería una buena opción para evitar cualquier posible desastre.

Las naves espaciales Long March 5 son claves en el desarrollo espacial a corto plazo del país asiático. Desde 2016, han lanzado con éxito un total de 6 cohetes de esta clase. Sin embargo, hay que tener en cuenta que uno de ellos causó algunas preocupaciones de seguridad, ya que en mayo de este año cayó a la Tierra. Afortunadamente, su colisión fue en el Océano Índico y no supuso ninguna catástrofe mayor.

Otra posibilidad para desviar al asteroide sería emplear energía cinética. No obstante, la energía nuclear corre el riesgo de romper los cuerpos celestes en trozos, lo cual supondría más riesgos para la Tierra. Por esta razón, el envío de 23 cohetes que tendrían que viajar durante tres años antes de alcanzar Bennu sería la opción más práctica.

La NASA también trabaja en esta tecnología espacial

La Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA) de EEUU también está trabajando en una nave espacial robótica para desviar asteroides. Se trata de DART (Prueba de Redirección de Asteroides Dobles).

Además, también trabaja en el proyecto HAMMER (Hypervelocity Asteroid Mitigation Mission for Emergency Response), que enviará 400 toneladas de material de cohetes a Bennu. El viaje sería más rápido que el propuesto por los investigadores chinos, tardando únicamente dos años en llegar al asteroide.

No obstante, su proyecto es más caro y tardaría más años en desarrollarse. EE. UU. tendría que empezar a construir su maquinaria 25 años antes de la posible colisión, mientras que los asiáticos necesitarían un aviso de una década.

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