Está por ver si de esta crisis saldremos mejores o peores. Lo que sí parece claro es que estaremos algo cambiados: quizás varíen algunas de nuestras acciones cotidianas, ¿acaso valoraremos más lo que antes denostábamos? Puede, incluso, que rutinas adquiridas durante la pandemia perduren en el tiempo.

Busca la concentración en los vídeos de ‘Estudia conmigo’ de YouTube

Es el caso de algunas actividades rutinarias que, ante la imposibilidad de desarrollarse con normalidad, hemos adaptado a la nueva situación. Se han impulsado las clases y reuniones virtuales, los vermús y fiestas a través de la pantalla del ordenador, la cultura en red, el deporte de salón, hasta las bibliotecas en YouTube.

Clases y reuniones online

Muy serio es el tema educativo. En nada llega la vuelta a las aulas y la preocupación entre padres y madres, como es normal, es máxima. 

En España, unos 100.000 hogares con niños no pueden conectarse a internet.

El coronavirus ha dejado traslucir una triste realidad, la de la brecha digital: a finales del pasado mes de abril había en el mundo, aproximadamente, 1.650 millones de estudiantes fuera de las aulas debido a la pandemia. La mitad de ellos, unos 826 millones, no tenía acceso a un ordenador y el 43% -706 millones- no tenía Internet en el hogar, según datos del Instituto de Estadística de la Unesco y la Unión Internacional de Telecomunicaciones.

La Covid-19 se han acostumbrado a algo que, hasta ese momento, era poco –o nada– practicado: la educación en red.

El uso de redes sociales ha aumentado en un 56,3% durante las últimas semanas.

Los niños a dar clase y los mayores a reunirse. Obviamente, las reuniones online no son uno de los fenómenos tecnológicos nacidos de la crisis sanitaria, pero su crecimiento ha sido más que notable. Sólo un dato para demostrarlo: según un estudio de Apptopia, los usuarios activos de Zoom en marzo de 2020 fueron un 151% más que durante el mismo mes del año anterior.

Bibliotecas virtuales

Ya lo hemos comentado en 20 Minutos, el ‘Estudia conmigo’ no es algo nuevo, pero, desde luego, está alcanzando grandes cotas durante la pandemia. De hecho, ver a otros estudiando en YouTube es un fenómeno viral. Nada como la interactuación humana en un espacio físico de estudio, pero, mientras sea imposible, algunos se motivan así… Si sirve para que aprueben.

Vermús, cañas, comidas… Fiestas virtuales

500 personas abren cada noche las puertas virtuales del Club Quarantine

Será un tópico, pero es que a veces se cumplen. En España tardamos poco en buscar un sucedáneo –por decirlo de algún modo– de esos ratos de esparcimiento en la barra del bar. Así se generalizaron los vermús virtuales que, poco a poco, fueron a más y terminaron por convertirse en macrofiestas virtuales.

Sin deporte

No ha habido deporte durante las fases más duras de la pandemia del coronavirus. El 14 de marzo se decretó el estado de alarma y, aparejado a él, el confinamiento. Sólo seis días después se ponía en marcha, organizado por Ibai Llanos, un torneo en el FIFA 20 en el que estaban representados todos los equipos de Primera División con uno de sus jugadores a los mandos.

Cultura en red

En Teatroteca hay obras clásicas, modernas, musicales, zarzuela…

La necesaria cultura ha sido uno de los sectores más castigados durante la crisis sanitaria. Para tratar de soslayar ligeramente sus efectos, la música, el teatro o la literatura se adaptaron al mundo virtual. La Teatroteca ofreció 1.500 obras de teatro gratis, muchos artistas dieron conciertos virtuales y algunos decidieron compartir sus lecturas nocturnas con sus seguidores de Instagram.

Deporte de salón

Que nadie se lo tome a mal, con deporte de salón nos referimos, ni más ni menos, al deporte que se hace en el salón. En tiempos de pandemia, los salones de muchas casas han sido improvisados gimnasios en los que hacer ejercicio al son de lo marcado por muchos de esos gimnasios que nunca duermen.

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