Durante el congreso de Exploración Espacial Global (GLEX), que se ha celebrado en San Petersburgo esta semana, China y Rusia han revelado sus ambiciosos planes conjuntos para instalar una base permanente en la Luna.

La ‘Estación Internacional de Investigación Lunar’ -ILRS, por sus siglas en inglés- tiene ya una hoja de ruta muy planificada y según las agencias que la van a impulsar estará completada para 2035: “Hace más de seis décadas, la humanidad comenzó la exploración de la Luna, pero fue breve. Esta vez venimos con mayor coraje, una determinación más fuerte y metas más ambiciosas”, afirman en el vídeo de presentación.

Y prosiguen: “Ya no nos quedamos satisfechos con simples visitas, estamos aquí [en la Luna] para la exploración a largo plazo: la Estación Internacional de Investigación Lunar hace posible esta visión, nos dará un conocimiento más profundo de la Luna y nos ayudará a encontrar las respuestas”.

“La ILRS es una base científica experimental integral en la superficie lunar y en el interior de la órbita lunar que puede significar la puesta en marcha de una exploración y utilización de la Luna a largo plazo y autónoma”, concluyen.

Reconocimiento, construcción y explotación

Según la Administración Espacial Nacional de China (CNSA) y la Agencia Espacial Federal Rusa (Roscosmos) la construcción de la ILRS pasará por tres fases: reconocimiento, edificación y utilización. Lo más curioso es que la primera de esas etapas ya ha comenzado, aunque el resto del mundo no fuéramos conscientes.

La fase de reconocimiento comprende un periodo que podrá durar hasta 2025 y su principal objetivo es enviar una serie de sondas a la Luna para chequear el terreno y probar tecnologías sobre el terreno. “A través de estas seis misiones, la Luna será explorada conjuntamente por formas de detección de virus que incluyen sensores remotos, detección en el lugar y envío de muestras” a la Tierra, señala el vídeo.

La primera de esas seis misiones fue Chang’e 4, que alunizó en el lado oculto de la Luna el 3 de enero de 2019. A esta sonda le seguirán las chinas Chang’e 6 y Chang’e 7 y las rusas Luna 25, Luna 26 y Luna 27. El lanzamiento de la primera de estas últimas está previsto para el 25 de octubre de este año y toman su nombre del programa de exploración lunar que comenzó la Unión Soviética hace más de 60 años -Luna 24 fue la última sonda, no tripulada, que envió el país a nuestro satélite natural, en 1976-.

Dado que China y Rusia están abiertos a la participación de otros países, el número de misiones incluidas en la fase de reconocimiento podría ampliarse, aunque todavía no han salido candidatos. Con los datos que proporcionen estas sondas se escogerá el lugar exacto para instalar la estación de investigación científica ILRS. Los posibles destinos señalados en la presentación fueron el cráter Aristarchus y Marius Hills en el noroeste del lado cercano lunar y el cráter Amundsen cerca del polo sur.

Tras explorar y preparar el terrero, llegará el momento de la edificación. La primera fase de construcción irá de 2026 a 2030 e incluirá las misiones Chang’e 8 y Luna 28, cuya meta es conducir exploraciones cooperativas -en principio, entre Rusia y China- y terminar de verificar las tecnologías a utilizar en la ILRS.

La segunda fase de construcción será de 2031 a 2035 y las misiones internacionales lunares serán enviadas para construir un centro de comando, instalaciones dedicadas a la energía y a la comunicación y la infraestructura para la base lunar científica. Asimismo, en ese período se verificará “la utilización de recursos disponibles in situ y otras tecnologías”.

A partir de 2036 comenzará la fase de utilización de la ILRS y esta base podrá ser usada para la exploración científica a largo plazo, para la validación técnica y para la explotación de recursos. Asimismo podrá “soportar misiones humanas a corto plazo a la Luna”, es decir, misiones tripuladas con astronautas.

Recreación de cómo podría ser la ILRS.
Recreación de cómo podría ser la ILRS.
Roscosmos/CNSA

Un llamamiento al resto del mundo

Como decimos, la CNSA y la agencia espacial rusa quieren que otros territorios y organismos se unan a esta conquista de la Luna y han lanzado un mensaje claro al mundo:

“Paz, desarrollo, cooperación y beneficio mutuo son los conceptos que están en la esencia de la ILRS y estará abierta a todos los países y organizaciones interesados que estén dispuestos a cooperar”.

“Más países y regiones tendrán una oportunidad en la exploración de la Luna, en desarrollar tecnología espacial y en inspirar a las jóvenes generaciones. La Administración Espacial Nacional de Chinay Roscosmos darán la bienvenida a más socios internacionales. La base lunar de investigación científica será conjuntamente vista como una manera de beneficiar a toda la humanidad”, continúa el llamamiento.

Lo que no es muy probable es que la NASA vaya a formar parte de esta base ruso-china, dado que en los planes de la agencia espacial estadounidense ya está la creación de la Estación Orbital Lunar dentro del programa Artemis. No tienen que ser excluyentes, pero sí parece lógico pensar que no participarían todos en los dos proyectos de llegar a hacerse realidad.

En la tercera fase, en la de utilización, la ILRS podrá recibir misiones tripuladas por astronautas.
En la fase de utilización, la ILRS podrá recibir misiones tripuladas.
Roscosmos/CNSA

¿Quién financia este macroproyecto lunar?

Finalmente, ante tal misión, uno se pregunta que quién paga la fiesta. Esta es una parte que todavía no se ha aclarado por los impulsores del proyecto.

La tecnología que se muestra en el vídeo incluye orbitadores y satélites de retransmisión, vehículos de descenso y ascenso, infraestructura de superficie para energía y comunicaciones, robots saltarines y mini rovers inteligentes. Todos ellos, salvo el módulo lunar LK soviético -de hace 60 años-, parecen ser vehículos e infraestructuras chinas, por lo que puede que sea el gigante asiático el que se responsabilice de la mayor parte del coste.

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