A siete días del brutal asesinato de Hugo Ariel Ocampo (37), que puso en evidencia una antigua y enfermiza trama de infidelidades, se supo que durante años hubo denuncias por violencia de género, agresiones, lesiones y hasta por abuso sexual.

Por el hecho de sangre ocurrido el 18 de enero está detenida Cintia Soledad Bazán (28), quien era amante de la víctima, y Enzo Morales (32), expareja de Bazán que en 2019 apuñaló a Ocampo en uno de sus brazos durante una gresca. De acuerdo con fuentes oficiales, Morales fue denunciado varias veces por Bazán por violencia de género. También se supo que el hombre fue denunciado penalmente por un hecho de abuso sexual. Estos antecedentes complicarían la situación judicial de Morales. En este contexto y a partir del pedido realizado por el abogado defensor de Bazán, Orlando del Señor Barrientos, esta semana se iniciarían las pericias psiquiátricas y psicológicas a la mujer.

Los estudios estarán a cargo de especialistas del Cuerpo Interdisciplinario Forense (CIF) y de acuerdo con lo manifestado por Barrientos, intentará demostrar que Bazán actuó presionada gravemente por Morales, para bajar la imputación de “homicidio doblemente calificado por mediar una relación de pareja y por alevosía”, realizada por los fiscales que investigan el hecho, Hugo Costilla y Yésica Miranda.

Las graves denuncias en contra de Morales, acusado de “homicidio calificado por alevosía”, fueron efectuadas a lo largo de varios años en sede judicial, lo que abonaría la hipótesis de la defensa de Bazán.

Detenidos y liberados
La investigación que inició el 19 de enero tras la denuncia por la desaparición de Ocampo (el lunes 18 salió de su casa y nunca regresó), cuenta al día de hoy con solo dos detenidos, de los cinco que hubo.

Los otros tres son familiares de Morales. Una hermana y un hermano de apellidos Morales, y un hermano de apellido Saracho.

Los Morales fueron acusados primeramente por encubrimiento pero por falta de elementos en su contra quedaron en libertad, aunque supeditados a la prosecución de la causa.
El otro hermano, Eduardo Saracho (23), fue imputado por “encubrimiento”, quedó en libertad pero vinculado a la causa, sospechado de ocultar o intentar hacer desaparecer un cable y prendas de vestir que Morales usó durante el hecho de sangre.

No era un aljibe
Fuentes ligadas a la investigación aclararon que el cadáver de Ocampo fue arrojado dentro de una perforación para extracción de agua perteneciente a una finca, en Antapoca. No era un aljibe. El pozo está en desuso y fue usado para intentar ocultar el asesinato.