Ayer, Catamarca vivió la primera jornada de la fase de distanciamiento social con una
importante concurrencia de ciudadanos y ciudadanas al centro capitalino y el escaso
respeto por los dos metros de distancia entre personas que pidieron con insistencia
las autoridades del Gobierno de la Provincia y del Comité Operativo de Emergencia
(COE) para prevenir contagios de COVID-19.
Desde las primeras horas, catamarqueños recorrieron la peatonal Rivadavia y las
principales calles de la ciudad para asistir a las diferentes actividades que retomaron
luego de la habilitación que otorgó el Gobierno.

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El comercio, los bares y restaurantes, los profesionales independientes, los
trabajadores de la obra privada, las peluquerías, los auxiliares de medicina, los
gimnasios, la práctica deportiva y las actividades recreativas volvieron a funcionar
luego de un parate que duró 17 días tras la aparición de los primeros casos positivos
de coronavirus en la provincia.
Una vez más, hubo filas de personas en las entidades bancarias y en los
supermercados, como así también en algunas tiendas de indumentaria.
En el contexto de la pandemia, los vendedores ambulantes optaron por ofrecer
barbijos y tapabocas en su mayoría, aunque también estuvieron aquellos que
comercializan alimentos.
Debido a la cantidad considerable de personas que circuló en la Capital, una brigada
de la Municipalidad salió a recorrer el centro y los diferentes circuitos de la ciudad
para realizar tareas de desinfección en las calles.
“No queda otra”
Carlos Valverde, una de las personas que vendió tapabocas en la peatonal
Rivadavia, dialogó con El Esquiú.com y comentó que no le quedó otra opción. Sin
embargo, dijo que con las ventas que concreta “estoy saliendo adelante” y puede
alimentar a su familia.
“No tengo ningún trabajo, me dedico a esto. Para esto nos dieron un permiso (desde
la Municipalidad) para poder vender los barbijos. Tenemos un ingreso al salir a
vender. No tengo obra social, no tengo nada prácticamente. Estamos tratando de
vender algo”, contó.
“Ha sido muy poco el trabajo”
“Johny” Gutiérrez, del bar Open Plaza, remarcó que viven el regreso a la actividad
“con mucha expectativa”, pero consideró que “por ahora ha sido muy poco el trabajo.
Pienso que la gente todavía tiene temor. Como la vez pasada, poco a poco se fue
comenzando a trabajar mejor, cada día un poquito más”. “Hasta antes que comenzó
la nueva cuarentena estábamos trabajando dentro de todo bien. La gente volvió
mucho”, resaltó