Hace no tanto, de repente las ciudades empezaron a llenarse de patinetes eléctricos. Veíamos a sus modernos dueños yendo a toda prisa por los carriles bici subidos en sus vehículos de última tecnología. Y aquello, entonces, ya nos sonaba a revolución del transporte.

Pero como en todo, ‘the show must go on’ y ese primer paso hacia una manera más tecnológica de movernos hoy queda a la altura del carruaje si pensamos en que no son pocas las empresas que ya plantean viajes supersónicos de aquí a tres o cuatro años. O que los eVTOL son prácticamente una realidad. La apuesta actual por la movilidad en las ciudades es el aire.

¿Cómo viajaremos dentro de una década? ¿Nos llevarán taxis voladores eléctricos de bajo consumo o naves supersónicas que queman combustible a toda máquina para llegar a destino en horas o minutos? Sea un transporte más o menos sostenible, lo que está claro es que tu coche con marchas y sencillas ruedas es ya algo ‘demasiado siglo XX’ como para ser el motor central de un futuro que ya está aquí.

Taxis voladores: la cara verde

La imagen del coche que va por los aires a la que tan acostumbrados nos tienen las películas de ciencia ficción parece que no está tan lejos. Hablamos de aeronaves de despegue y aterrizaje verticales con propulsión eléctrica (eVTOL) que transportan a los viajeros dentro y fuera de áreas urbanas densas, una visión tentadora profetizada desde al menos la década de 1950.

Y en 2024-2025 podrían entrar en servicio estos primeros ‘taxis voladores’ en algunas ciudades europeas, aseguraba Patrick Ky, director ejecutivo de la Agencia Europea de Seguridad Aérea (EASA). No solo eso, Ky afirma que para 2030 este mercado tendrá un valor de 4.200 millones de euros y creará 90.000 puestos de trabajo.

Más de media docena de empresas europeas han anunciado desarrollos de vehículos Urban Air Mobility (UAM) para uso de pasajeros o para salidas de carga no tripuladas, como la entrega de suministros médicos. Y la EASA ya ha comenzado el proceso de certificación de algunos de los diseños y espera las primeras aprobaciones para las máquinas ligeras alrededor de 2024.

Puede que el debut sea un evento de importancia mundial: la startup alemana Volocopter y los patrocinadores de otros proyectos como Aeroports de París esperan demostrar la tecnología a tiempo para los Juegos Olímpicos de París en 2024.

Hay otros territorios que están más avanzados -incluso España-. Tanto Boeing como Airbus lanzaron sus prototipos con capacidad para cuatro personas -NeXt y Citybus respectivamente- en 2019. En Singapur, la startup Volocopter fue capaz de volar su vehículo en pruebas y tiene previsto comenzar a operar a partir de 2023.

En nuestro país puede que esta tecnología llegue en apenas un año: la entidad pública Enaire ha confirmado que se encuentra inmersa en dos proyectos europeos que le permitirán llevar demostraciones de aerotaxis a Barcelona y Santiago de Compostela en 2022, aunque estos vehículos todavía no llevarán pasajeros, puesto que son prototipos de prueba.

Todas estas propuestas tienen en común un diseño similar, ya que hablamos de vehículos multirrotores, con capacidad de aterrizaje y despegue en vertical y, en algunas ocasiones, conducción autónoma. Llevan una cabina con capacidad para más o menos personas o carga y, normalmente, se trata de soluciones sostenibles y respetuosas con el medioambiente.

Naves supersónicas: dale gas

La otra cara de la moneda en cuanto al futuro de los viajes aéreos es una visión que apuesta por una flota de unas pocas docenas de aviones supersónicos que son capaces de llevarte de una megaurbe a otra en una hora. Este concepto, al que se están acercando no pocas empresas, no sería para todo el mundo, claro. Solo unos pocos bolsillos del mundo podrán pagar un asiento en estas naves.

Este sueño, que muchos pensaron que murió con el Concorde hace unos 20 años, entra dentro de los planes de compañías tan conocidas como SpaceX. Ya en 2017, la empresa de Elon Musk anunció su propósito de conectar las grandes ciudades del mundo en viajes de menos de una hora. Un vídeo publicado entonces mostraba un tiempo de vuelo suborbital en la Starship desde la ciudad de Nueva York a Shanghái de solo 39 minutos.

Aunque, de momento, esta idea de los vuelos suborbitales es solo tecnología experimental, SpaceX no está sola: hace poco conocíamos que China pretende crear su sistema de transportes con naves en la Tierra para el año 2035. En un inicio, sus líneas serán para vuelos de carga, pero esperan realizar vuelos con pasajeros en 2045, según los planes anunciados por el país asiático.

A principios de este mes, otro jugador entró en escena. Y, aunque no sea tan rápido, sí parece que cumplirá sus metas mucho antes. United Airlines anunció que había encargado 15 aviones a la startup de aviación Boom Supersonic, con la opción de comprar 20 más. Cada una de estas aeronaves supersónicas cuesta 200 millones de dólares y es capaz de viajar hasta el doble de la velocidad de los aviones de línea convencionales, llegando hasta Mach 1,7 sobre los océanos, lo que reducirá los tiempos de vuelo.

Los vuelos entre el centro de operaciones de United Airlines en Newark y Londres bajarían de aproximadamente seis horas y media a tres horas y media, y de San Francisco a Tokio tomarían solo seis horas en lugar de 10 horas y media.

Normalmente, el problema de estos proyectos es que engullen combustibles como si no hubiera un mañana. En su momento, comparados con los 747 contemporáneos, los Concordes necesitaban 11 veces más combustible para transportar cargas útiles similares a la misma distancia. No obstante, el CEO de Boom Supersonic afirma que los aviones de la compañía “verán el consumo de combustible en paridad” con los viajes en clase ejecutiva.

En todo el mundo, la industria de la aviación es responsable de aproximadamente el 2,4% de la contaminación por carbono.

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