
CRIMEN DE PEÑAFLOR
Para la querella, el trabajo de la fiscalía en los primeros seis meses fue «desastroso». Apelará el fallo que por falta de pruebas dejó en libertad a los hermanos Pinto y cambió la calificación del hecho.
A tres años del brutal asesinato del pequeño productor catamarqueño Ricardo Peñaflor, la Justicia de Santiago del Estero dio su veredicto sobre el juicio realizado a cuatro de los cinco imputados por «homicidio agravado», ya que uno de ellos fue excluido por enfermedad.
El tribunal integrado por Luis Achaval, Graciela Viaña de Avendaño y Julio Carmelo Vidal, condenó por «homicidio simple al exsuboficial inspector de la Policía, Lindor Alfredo Rodríguez (54), a la pena de 18 años de prisión.
Su esposa, la docente Claudia Viviana Pereyra (53), fue sentenciada a ocho años de prisión como «partícipe secundaria de homicidio simple».
Los hermanos Jesús Osmar Pinto (50) y Daniel Ramón Pinto (38) fueron absueltos por falta de pruebas y puestos en libertad tras la lectura del veredicto. Para todos, la fiscalía había pedido la prisión perpetua.
El fallo fue duramente cuestionado por la familia Peñaflor, que rompió en llanto al conocer la sentencia que consideraron «vergonzosa por donde se la mire».
Abel Mauas, en representación de la familia, informó que el 15 de marzo se conocerán los fundamentos del fallo y adelantó que apelará la resolución del tribunal.
Inoperancia
En diálogo con la prensa, adjudicó en parte la decisión del Tribunal, a la mala gestión realizada por los dos primeros fiscales que estuvieron a cargo de la investigación del crimen, en los primeros seis meses.
«Este es el resultado de la floja investigación llevada a cabo en la primera etapa de la instrucción por parte, es decir en los primeros seis meses, por los fiscales Gustavo Zavalia y María Belén Pan», indicó.
Entre otros argumentos, sostuvo que el fallo que terminó por dejar en libertad a los Pinto tras permanecer en prisión tres años y redujo las penas solicitadas (perpetua) para la pareja Rodríguez -Pereyra, «se debe a la deficiencia de la instrucción realizada, por la inoperancia y la ineficiencia de María Belén Pan, quien estuvo seis meses a cargo del expediente y realizó todo tipo de irregularidades y omisiones que pueden ser calificadas cuanto menos como grotescas, con una investigación y una producción de pruebas verdaderamente paupérrimas».
Explicó además que aún queda por determinar el futuro del quinto imputado, Saúl Jerez (74), compadre de Peñaflor y quien mediante engaños lo convocó a su casa donde fue reducido por la pareja.
Antes del juicio, Jerez delató a la pareja e introdujo en el escenario del crimen a los hermanos Pinto. Poco después se enfermó y actualmente su estado de salud es delicado, por lo que una junta médica determinó que debía ser excluido del juicio. Ese testimonio fue incorporado en el debate, junto a las «pruebas paupérrimas» producidas durante la instrucción.
Si bien no se conocieron los fundamentos del fallo, los Pinto recuperaron la libertad por el beneficio de la duda, ya que para los jueces no quedó demostrado que hayan participado del brutal asesinato.
La causa llegó a juicio con el fiscal Alfonso Arce y el coordinador Gustavo Montenegro, a cargo de la investigación.
Salvo la pareja, oriunda de Santiago del Estero, los demás acusados son oriundos de Catamarca -igual que Peñaflor y su familia-, todos con domicilio en la zona limítrofe ubicada entre ambas provincias, con centro en la ciudad de Frías. De ahí la profunda conmoción que produjo el asesinato de Peñaflor, quien fue atado con alambres, torturado, ejecutado de un tiro en la cabeza e incinerado en la caja de su camioneta cerca de Frías. Por esta razón la causa quedó a cargo de la Justicia santiagueña.
Fuente: El Chasqui Digital



