Si bien es cierto que los aumentos de precios vienen menguando desde el pico de marzo (+4,8%), el Índice de Precios al Consumidor (IPC) del INDEC ya trepó 32,3% en los primeros ocho meses del año. Asimismo, en términos interanuales registró un alza del 51,4%.

Lo más destacado en agosto fue la desaceleración en alimentos y bebidas, la división con mayor incidencia en el IPC, debido fundamentalmente a una caída en el precio de las verduras en casi todas las regiones. Paralelamente, la estabilidad en el valor de la carne también contribuyó a que los alimentos apenas subieran 1,5% en el último mes.

“La inflación se ubicó en el límite inferior del rango que proyectábamos, con algunas sorpresas, en particular en el rubro alimentos. Esto es porque hubo algunos rubros que bajaron, como algunos cortes de carne, a partir de la prohibición de exportación, y frutas y verduras, que compensaron aumentos más fuertes como lácteos o panificados”, sostuvo en diálogo con Ámbito el economista y consultor financiero Rodrigo Álvarez.

Por su parte, Agostina Myronec, analista de Ecolatina, remarcó que “la desaceleración en carnes se podía prever mirando el Mercado de Liniers y como el precio mayorista fue aflojando a partir de la segunda quincena de junio, lo cual impactó con rezago en el precio minorista”. “En 4 de las 6 regiones, las carnes treparon por debajo del 1% en agosto”, profundizó.

En el Gran Buenos Aires, se destacaron bajas en el tomate redondo (-11,7%), la naranja (-7,4%), la papa (-4,1%), el limón (-4,1%) y la carne picada (-3,5%).

La contracción en verduras explicó además gran parte de la fuerte merma en precios estacionales, que pasaron de aumentar 4,9% en julio a solo 0,9% en agosto.

Entre el resto de las divisiones, también se observaron desaceleraciones en bebidas alcohólicas y tabaco, vivienda y servicios básicos, y restaurantes y hoteles.

En el otro extremo, las subas más pronunciadas del mes se verificaron en educación (+4,2%) y salud (+4,2%). En esta última influyeron incrementos en medicamentos y el ajuste de hasta 9% que convalidó el Gobierno para las prepagas.

Con estos números, la inflación encadenó su quinto mes consecutivo a la baja y se ubicó levemente por debajo del 2,8% que preveían las consultoras y entidades financieras que participaron del último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central (BCRA).

“El número de agosto es una muy buena noticia, que sorprendió al mercado. Más todavía sorprendió la desaceleración en alimentos. A nosotros la inflación en alimentos nos venía dando siempre por encima del promedio general. Es un dato aislado, no podría asegurar que esto se va a mantener “, dijo a este medio el economista jefe de CREEBBA, Gonzalo Semilla.

Respecto de las causas de la desaceleración en los últimos meses, el director de la consultora EPyCA, Martín Kalos, explicó que tiene que ver principalmente “con la serie de precios administrados o congelados, como el dólar (que viene creciendo a un rimo del 1% mensual desde mayo), las tarifas de servicios públicos y el salario, que lleva 40 meses en caída en términos reales más allá de algún mes con leve recuperación”.

Por otra parte, para el economista también influyó la política contractiva que viene llevando a cabo el Banco Central en 2021 para compensar la fuerte emisión monetaria de 2020 debido “a la falta de financiamiento que dejó el gobierno de Mauricio Macri y a la pandemia”. “Tanto la oferta monetaria como la base monetaria están creciendo por debajo de la inflación”, detalló.

El ministro de Economía Martín Guzmán señaló días atrás que desde el Gobierno prevén que se mantenga la “senda decreciente”. “Por estacionalidad puede haber un vaivén entre un mes y otro, pero hoy Argentina está en un proceso gradual y persistente de desinflación”, aseguró.

Por su parte, el sector privado espera que los aumentos se ubiquen en torno al 2,7%/2,8% de acá a fin de año salvo en diciembre, para cuando esperan una tenue aceleración por cuestiones estacionales. Si se cumplen sus proyecciones, la inflación acumulada para 2021 giraría alrededor del 48%.

Cabe destacar que la inflación núcleo, que no tiene en cuenta ni factores estacionales ni precios regulados por el Gobierno, se mantuvo en el 3,1% durante el mes pasado.

Al respecto, Myronec aseveró que “cuando uno mira los precios de bienes de consumo masivo, como alimentos empaquetados o aquellos vinculados con el cuidado personal y el hogar, ve que están con dinámicas más elevadas que el resto”. “Es una de las principales preocupaciones”, acotó.

En sintonía con esta mirada, Álvarez ve con preocupación “que el componente núcleo se mantenga estable porque muestra cierta resistencia a las políticas oficiales de congelamiento de tarifas y atraso del tipo de cambio, que son los desequilibrios a corregir en 2022”.

En este marco, mientras algunos analistas advierten que la inflación mensual puede acercarse a la zona del 2%, otros proyectan que seguirá más cerca del 3%.

“Si alimentos y bebidas se mantiene en estos niveles, y si aflojan educación, salud y vestimenta, puede ser que alcance el 2%. De todas formas hay que ver si el ritmo de devaluación aumenta en los próximos meses. Además, siempre a fin de año el IPC tiende a recalentarse por las fiestas, el aguinaldo y la proximidad de las vacaciones”, aclaró Semilla.

Para Kalos, “lo más probable es que sea muy lento el descenso de la inflación y que no esté exento de algún traspié”. “Lo más importante es que se estabilice un sendero de desinflación. Aunque sea que se mantenga en esta zona del 2,5%, pero con perspectivas de seguir bajando y no que salte en algún momento porque haya que subir repentinamente tarifas o el tipo de cambio nominal”, concluyó.