Elba estaba embarazada y quería interrumpir el embarazo, por lo que buscó a su amigo y compañero de trabajo, Antonio Quiroga. El hombre confesó ante el fiscal que la mujer murió en su presencia por una supuesta descompensación.

A un día de haberse cumplido el primer mes del hallazgo del cuerpo sin vida de Elba Ibañez, arrojado en un alcantarilla a la vera de la Ruta 60, la Justicia detuvo al autor del hecho.

Tal como lo había informado en exclusiva LA UNION en su edición del pasado 11 de abril bajo el título “El celular de la víctima puso bajo la lupa de la Justicia a un hombre de su círculo íntimo”, el homicida de Elba resultó ser su amigo y compañero de trabajo, Antonio Lorenzo Quiroga (70), quien ayer, tras varias horas de indagatoria, confesó que la mujer había muerto en su presencia y que el móvil habría sido el embarazo de Elba. Aun cuando la Justicia no descarta ninguna otra hipótesis y aguarda el resultado de las pericias enviadas a Jujuy para determinar fehacientemente qué sucedió aquella noche del jueves 28 de marzo cuando Elba murió, como así también cuáles fueron las causas, cómo se produjo la muerte y quién o quiénes participaron en ella.

La confesión de Quiroga duró varias horas ante el fiscal de la causa, Dr. Jorge Barros, quien había ordenado su arresto el último viernes, cuando al allanar su domicilio encontraron carne de vicuña y guanaco, además de cuero y armas de fuego de tenencia ilegal.

En el mismo procedimiento, los investigadores encontraron también en una de las habitaciones de la vivienda una especie de quirófano clandestino desde donde secuestraron zondas, elementos con sangre e instrumental quirúrgico, pruebas que sumadas a las recogidas en el vehículo de Quiroga, un utilitario Renault Kangoo y al resultado de las pericias del teléfono de Elba, volvieron a colocar a Quiroga bajo la lupa en relación a su homicidio.

Según pudo saber LA UNION de voceros judiciales, la noche del jueves 28 de marzo cuando Elba salió de su casa y no regresó más, había mantenido al menos comunicaciones telefónicas con Quiroga, con quien había acordado anteriormente reunirse para que este supuestamente le practicara un aborto.

De acuerdo a los trascendidos, en el pueblo todos conocían que era un secreto a voces que el empleado municipal, supuestamente, se dedicaba a practicar abortos de manera ilegal.

Confesión

Sentado ante el fiscal Barros y cercado por las pruebas, Quiroga declaró ayer durante más de dos horas, donde contó su versión acerca del homicidio de Elba, aceptando que la joven mujer había fallecido en su presencia habiendo, aparentemente, sufrido una descompensación.

Las fuentes consultadas fueron cautas al momento de brindar mayores detalles de los dichos de Quiroga hasta tanto se cuente con el resultado de las demás pericias ordenadas en la causa.

Sin embargo, indicaron los voceros, que el fiscal Barros imputó del delito de homicidio simple a Antonio Quiroga y dispuso su traslado a la Comisaría departamental de Tinogasta, donde seguirá detenido.

El hecho

El viernes 29 de marzo, alrededor de las 10.00 de la mañana, un turista dio aviso a la Policía que en una alcantarilla al costado de la Ruta Nacional Nº 60, en la rotonda que lleva al Paso de San Francisco, había el cuerpo de una mujer, sin vida. La víctima fue identificada como Elba Ibañez, madre de tres hijos, quien había sido vista por última vez con vida la noche del jueves, cuando salió de su casa para encontrarse con alguien. La mujer presentaba un traumatismo de rostro facial y había sido asfixiada de forma mecánica. Al practicar la autopsia, se estableció que Elba estaba embarazada de un mes y medio aproximadamente. La noticia del embarazo fue una sorpresa para la familia. Nadie lo sabía, Elba solo se lo había contado al padre del bebé y a una amiga. Junto a la víctima encontraron su teléfono celular, por lo que la hipótesis del robo fue descartada de inmediato.

El teléfono fue fundamental para esclarecer el crimen. El entrecruzamiento de llamadas entre la víctima y el autor del homicidio fueron la clave que llevó a los investigadores, a casi un mes del horrendo hallazgo, a dar con el autor del crimen y también confirmar el móvil. Elba quería interrumpir su embarazo y había recurrido a su amigo y compañero de trabajo, Quiroga para que se lo practicara, pero algo no salió bien y ella murió.

A lo largo del mes de abril familiares y amigos llevaron a cabo un total de ocho marchas reclamando justicia para Elba y la detención del homicida.