
Fernando Cerezo dejó una marca indeleble en la historia del cuarteto catamarqueño y en la carrera de Walter Olmos. En un recorrido por su trayectoria, recordó sus primeros pasos en la música, iniciándose en el órgano electrónico que pertenecía a su padre. “Ahí el acordeón me llamaba la atención, pero como era un instrumento que veía como de mi viejo, no se lo podía tocar nunca. Me llamó la curiosidad de niño querer ponérmelo”, contó.
Cerezo también relató cómo surgió su vínculo con Walter Olmos, a quien considera como un hijo.
A lo largo de su carrera, Cerezo desarrolló una trayectoria profesional sólida y dejó su huella en el cuarteto local. Destacó la importancia de su familia, su formación autodidacta y la influencia de maestros como Hugo Díaz y Festín. Además, su labor como productor catamarqueño permitió que Walter Olmos alcanzara un lugar destacado en la música nacional, manteniendo siempre vivo el legado de Los Bingos y de su propia trayectoria.



