La búsqueda de Hugo Ariel Ocampo (37) terminó con el peor de los finales. Pasadas las 9:30 de hoy la policía encontró el cuerpo sin vida en el fondo de un aljibre de una casa abandonada en la localidad de Antapoca, departamento Valle Viejo.

Según trascendió, los investigadores llegaron al lugar junto a un perro de búsqueda de restos calavéricos luego de que la joven, de apellido Bazán (28), se quebrara ante el personal de la División Investigación y terminara por confesar que había asesinado a Ocampo y se había desecho de su cuerpo arrojándolo en el aljibe. Cabe recordar que Bazán y junto a su expareja, de apellido Morales (32), se encuentran detenidos desde la madrugada del sábado, tal como lo publicó en exclusiva LA UNION en su edición digital.

Al arribar al lugar señalado por la detenida, sus dichos se confirmaron. De inmediato la escena se resguardó y arribaron al lugar del macabro hallazgo los fiscales Hugo Costilla, Yésica Miranda y el ministro de seguridad, Gustavo Aguirre. Además, también estuvieron presentes personal de la División Homicidio, de Criminalística de la Policía Judicial y bomberos.

Mientras el personal idóneo rescataba del fondo del aljibe el cuerpo de la víctima, los investigadores inspeccionaron la vivienda donde habrían encontrado rastros de manchas de color rojizo que sería sangre, por lo que se recogieron muestras que serán analizadas en el laboratorio para determinar si se trata de sangre humana y si la misma pertenece a la víctima.

Luego de retirar el cuerpo, los bomberos lo trasladaron a la morgue donde se llevaba a cabo la autopsia judicial. Fuentes consultadas por LA UNION informaron que al recuperar el cuerpo, quien en principio habría sido asesinado el mismo día de su desaparición -es decir el 18 de enero pasado-, presentaba a simple vista una lesión en la cabeza que habría sido provocado por un objeto contundente que podría haberle provocado la muerte.

Al revisar el cuerpo, los investigadores habrían hallado en el bolsillo del pantalón de la víctima la llave de su motociclista, rodado en el que se conducía al momento de su desaparición.

Confesión

De acuerdo a la información brindada por voceros cercanos a la investigación, la joven Bazán se habría quebrado ante los investigadores y, además de señalar donde estaba el cuerpo de Ocampo, habría contado el motivo.

Según se supo, la mujer -quien habría mantenido una relación sentimental con la víctima desde hace más de un año- lo habría llamado el día en el que desapareció y lo habría citado al lugar donde finalmente fue asesinado.

En la llamada, la mujer le dijo que quería verlo y Ocampo aceptó. Al encontrarse habrían mantenido relaciones. Sin embargo, siempre según la fuente policial consultada, la mujer habría dicho que en un momento dado el hombre la habría tratado mal -sin que trascendieran los pormenores- lo que la hizo enojar por lo que tomó una pala y lo golpeó con violencia en la cabeza provocando su muerte.

Luego lo habría arrastrado hasta el aljibe y lo arrojó. Si bien el relato de la detenida tenia cierta coherencia, los investigadores no le creyeron entendiendo que Morales (expareja de Bazán) también tuvo participación en el hecho criminal.

Según lo que los investigadores pudieron reconstruir, el llamado existió y habría sido la mujer quien lo realizó, pero habría sido a pedido de su ex.

En la casa abandonada, Morales habría atacado a Ocampo hasta matarlo y luego con la ayuda de su ex arrojaron el cuerpo. De esta manera se explicaría también como fue que Bazán se marchó del lugar y tras provocar la muerte desapareció también la moto, rodado que en horas de la noche fue hallado por la policía.

Si bien todo es materia de investigación para la justicia, no se descarta que la hipótesis de un móvil pasional cobre mayor fuerza.