En El Suncho se realizó ayer la tercera jornada de celebraciones por la Beatificación de Mamerto Esquiú. Este lugar, donde falleció desde aquel 10 de enero de 1883, se convirtió en destino de peregrinaciones para venerar al más ilustre hombre de Catamarca y 14° beato argentino.

En la madrugada de ayer, una caravana con las imágenes de la Virgen del Valle, del Beato Mamerto Esquiú, la Virgen de la Merced, que llegó desde Tucumán, y de los Patronos de las parroquias del Decanato Este y templos de la jurisdicción parroquial anfitriona, partió de la terminal de ómnibus de la ciudad de Recreo  rumbo a la localidad de Esquiú para llegar desde allí a El Suncho. En el lugar donde estaba la Posta en la que murió Esquiú, fue recibida con la animación previa a la celebración de la Santa Misa en acción de gracias por la Beatificación.

En ese sitio hay un monumento en honor del Obispo Esquiú y una ermita. Para la ocasión se levantó un altar a cuya derecha fueron colocadas las veneradas imágenes. El escenario y todo el predio fueron ornamentados con flores, tinajas y otros elementos que identifican la cultura catamarqueña.

Animado arribo

Una marcha de bombos, protagonizada por integrantes de las academias de danzas nativas de Recreo, en el acceso al sitio, dio la bienvenida a la Madre del Valle y al Beato Esquiú que llegaban acompañados de promesantes del Este provincial. Desde los altavoces se anunciaba con júbilo que este acontecimiento histórico tan esperado se había cumplido, lo que era motivo de alegría para el pueblo, no solo de Catamarca sino de todo el país. Una multitud entonaba temas dedicados a Esquiú y de gratitud a Dios.

En este clima llegaron los misachicos y delegaciones de otros departamentos de Catamarca, y de Córdoba, San Juan, Mendoza, entre otras provincias.

La animación del evento estuvo a cargo de “Doña Jovita”, esa simpática y famosa anciana cordobesa que interpreta el actor José Luis Serrano.

En este clima de alegría, hicieron su ingreso al predio los prelados que iban a celebrar con todo el pueblo la Eucaristía, con el acompañamiento de la Banda de Música del  Regimiento de Infantería de Montaña 15 de La Rioja.

A continuación se presentaron autosacramentales. Uno de la parroquia Santa Rosa de Lima  con danzas y música nativas dedicadas al Padre Esquiú.  Después se narraron los últimos momentos de la vida de nuestro Beato con representaciones escénicas de jóvenes vestidos con el sayal franciscano. A continuación el equipo militar de paracaidismo del Ejército Argentino hizo un vuelo de reconocimiento y numerosos paracaidistas se lanzaron sobre este predio. Las telas de sus paracaídas lucían los colores de la bandera argentina. Fueron recibidos con aplausos por los presentes. Finalmente, autoridades eclesiásticas y civiles izaron las banderas nacional, provincial y papal.

A continuación comenzó la Santa Misa, presidida por el Legado Papal, el Cardenal Luis Héctor Villalba y concelebrada por el arzobispo de Buenos Aires, el Cardenal primado de la Argentina Mons. Mario Poli; el Obispo de Catamarca, Mons. Luis Urbanc, otros prelados y sacerdotes de la diócesis local y de diócesis hermanas. Asistieron a esta celebración el gobernador de la provincia Lic. Raúl Jalil y otros funcionarios nacionales, provinciales y municipales.

Al término de la celebración Eucarística se realizó un acto protocolar. La Banda de Música del  Regimiento de Infantería de Montaña 15 de La Rioja interpretó el Himno Nacional Argentino y el Himno a Catamarca.

Como cierre de esta gran fiesta, se realizó un desfile cívico y militar con la participación de agrupaciones gauchas y ciclistas. La imagen de Esquiú volvió a Recreo para quedar en la sede parroquial donde el Beato Mamerto Esquiú podrá ser venerado especialmente.

Por otro lado, la finalización de las actividades de este fin de semana se dio con la misa celebrada en la Catedral donde se bendijo el altar dedicado a Esquiú.

Mención de Francisco

El Papa Francisco se refirió a la beatificación de Mamerto Esquiú, en el angelus realizado ayer en el Vaticano.

“Ayer, en Catamarca, en Argentina, fue beatificado Mamerto Esquiú, fraile menor y obispo de Córdoba, en fin, un Beato argentino.
Fue un vigoroso anunciador de la Palabra de Dios para la edificación de la comunidad eclesial, pero también de la civil. Que su ejemplo nos ayude a unir siempre la oración y el apostolado, y a servir a la paz y a la fraternidad. ¡Un aplauso al nuevo Beato!”, señaló.