Entretenimiento 5 Mar

Durante mucho tiempo, se afirmó que la música potenciaba la creatividad de las personas. Sin embargo, un reciente estudio acaba de probar lo contrario: escuchar música mientras hacemos otras cosas, como trabajar, estudiar, o dibujar, entre otras actividades, reduce nuestra capacidad de concentración y nuestra habilidad para resolver problemas.

Una prueba de cuán arraigada está en nosotros la costumbre de escuchar música mientras que hacemos otras actividades, es la cantidad de listas de reproducción de Spotify con títulos como “Música para estudiar”, “Canciones para escuchar mientras trabajás”, “Sonidos para concentrarse”, entre otros. La idea que subyace a esta práctica es que la música haría de las tareas más llevaderas, fáciles y que incluso, potenciaría nuestra creatividad. 

Sin embargo, un equipo de psicólogos de las universidades de Lancashire, Gävle y Lancaster se propusieron probar su todo esto era real. Para ello, realizaron tres experimentos: mientras asignaban a las personas problemas de percepción verbal que requerían una cierta cuota de creatividad, ponían música de fondo. Primero, con letras extranjeras -desconocidas-, después, con música instrumental sin letra, y por último, con música y letras familiares

El resultado fue revelador: en los tres casos, la música afectó significativamente el rendimiento de las personas en comparación con las condiciones de un fondo silencioso. Además, observaron que las secuencias auditivas en las que hay elementos muy distintos entre sí en términos de frecuencia, tono o timbre, son mucho más perjudiciales que las series en las cuales se repite el mismo elemento una y otra vez. 

Según explican en el estudio, la música podría ser una distracción, o incluso bloquear uno de los procesos mentales que se dan al intentar resolver un obstáculo, que es su evaluación y el análisis de soluciones. Sin embargo, en la segunda etapa, llamada de “incubación” -en la que la mente intenta buscar soluciones de manera inconsciente- la música serviría para tomarnos un descanso, o dejar a la mente “divagar”. Esto sería beneficioso, ya que enfocarse demasiado en el obstáculo hace más difícil al cerebro la tarea de proponer ideas diferentes o nuevas.   

Rose Bouzon