La velocidad de Miguel Almirón avisó a poco del inicio, pero explotó con todo a los 19, cuando se filtró entre la defensa argentina y Martínez Quarta lo derribó en el área. Penal para Paraguay.

La sanción la ejecutó Ángel Romero, quien con una precisión de crack dejó a Armani atornillado y así la albirroja se puso 1 a 0 y la historia se hacía cuesta arriba.

Encima poco después debió salir Exequiel Palacios por una falta de Ángel Romero y su lugar lo ocupó Giovani Lo Celso, que le dio algo más de dinámica, juntándose con Messi.

Precisamente de un corner de Lo Celso llegó el gol argentino, cuando Nicolás González le ganó en el salto a Robert Rojas y dejó parado a Antonhy Silva.

Los últimos minutos del primer tiempo fueron lo mejor de Argentina, triangulando y buscando opciones y espacios y de una jugada colectiva De Paul sacó un remate que probó los reflejos del arquero rival.

En el segundo tiempo Argentina se instaló unos metros más adelante y Paraguay se retrasó y ya hizo una presión alta como en el inicio, porque Paredes y en especial Lo Celso, manejaron el balón en el medio.

Con buenas intervenciones de Nicolás González por la izquierda y mejor recuperación de parte de De Paul y Paredes, Messi apostó más por el “uno contra uno”, aunque a veces estuvo algo más retrasado.

El equipo de Berizzo dejó algunos espacios, un poco por cansancio y otro por la supremacía argentina, y no gravitaron tanto Ángel Romero y Almirón.

En una jugada impresionante, toda por la izquierda, González cedió a Lo Celso, el ex Rosario Central hablitó a Messi y el capitán venció a Silva, en el que era el 2-1, pero el VAR retrotrajo todo y el árbitro Raphael Claus anuló el tanto.

El ingreso de Di María por Ocampos fue un buen acierto de Scaloni, ya que el hombre del PSG se volcó por la derecha y abrió más la cancha.

A los 26 Messi acarició el balón y el travesaño y la mano de Silva, le negaron el gol, que a esa altura del partido ya merecía, tanto él como Argentina.

Un poco impulsados por la necesidad de triunfo, Argentina fue en busca del arco rival con algo de desorden, dejando demasiados huecos atrás, aunque a esa altura Paraguay no tuvo reacción para un contragolpe.

Sobre el final Argentina mostró una imagen rara, desconcertante y muy desordenada frente al cerrojo de Paraguay y abusó de pelotazos que fueron siempre neutralizados por los rivales.

Incluso Messi careció de eficacia y sus tiros libres ya no fueron preponderantes, y Argentina terminó penando el empate.