«Está claro que a la gente no le alcanza la plata», detalló, agregando que más allá del impacto en lo económico, la baja en el consumo de carne afecta los requerimientos nutricionales de las personas. «Cuando uno empieza a no comer lo que uno solía consumir, la situación se torna más seria», añadió.
El empresario afirmó además que el consumo podría caer más si no fuera que la gente está acostumbrada a comer carne. «Estoy seguro de que en la Argentina o en la provincia el consumo se mantiene en estos niveles por una cuestión cultural, porque la gente está muy acostumbrada a la carne», sostuvo.
Posteriormente, advirtió que la hacienda fue lo que más ha aumentado de precio en el país en el último tiempo, llegando a duplicar sus costos en tan solo un año.
El empresario subrayó que el sector debe «usar mucho el ingenio» para poder mantener el nivel de venta y seguir funcionando. «Nosotros lo hacemos a través de las promociones que hacemos. Por supuesto que se resigna margen de ganancia pero es necesario hacerlo», destacó.
Pero además de las promociones, Walther indicó que se debe recurrir a otros recursos para mantener las ventas. Esto es la absorción de parte de los costos de la carne. «No se puede trasladar al precio así como viene, por lo que hay que ser muy cuidadosos. A medida que pasa el tiempo, los márgenes son cada vez más pequeños y hay que ser mucho más eficientes en todo el proceso de compra y venta», detalló.
Finamente, Walther se mostró confiado en que, más allá del impacto de la inflación, el precio de la carne no sufrirá incrementos. «Por ahora no creo que haya subas importantes, más allá de las que se producen por la misma inflación», sostuvo.
«En este momento estamos ‘sobreofertados’ de producción, por lo que no hay posibilidades de que la carne suba por lo menos en este mes o el mes que viene y si sube, va a subir un poco. Así que hay que dar tranquilidad al menos en eso a la gente», destacó.
Informe
Según el informe de la Bolsa de Comercio de Rosario y el IPCVA, el consumo de carne bovina, cuya media histórica entre 1914 y 2021 fue de 73,4 kg por habitante al año, viene en retroceso en la dieta de los argentinos. «El promedio cayó a 54,5 kilogramos por habitante por año en los últimos cinco años, y sigue bajando», destacan.
Para los expertos, es consecuencia de la «disminución directa del consumo, al tiempo que también se amplió la absorción de otras proteínas animales», como el pollo y el cerdo. Es que el consumo total de carnes se incrementó, en detrimento de la bovina. La carne vacuna ahora representa apenas el 44% de los 109,4 kilogramos por habitante por año de proteínas animales que se consumen, cuando a principios de este milenio representaba entre el 60% y el 70%.



