La diferencia entre este último partido en que terminó cayendo 3-1 frente a los “granates” y el de hoy estuvo dado sustancialmente en el aporte de la defensa y en especial de uno de sus estandartes de Independiente como el zaguero central Alan Franco, de flojísimo desempeño ante Lanús, al punto de ser responsable directo del primer y tercer gol de los dirigidos por Luis Zubeldía, pero que ante el xeneize fue figura durante tres cuartas partes del encuentro.

Y detrás suyo se encolumnaron Fabricio Bustos, tanto marcando el lateral derecho como proyectándose para enviar el centro del gol de cabeza de Silvio Romero a los 20 minutos del primer tiempo, así como Alexander Barboza.

Pero también Independiente contó con un juego más fluido en la mitad de la cancha a partir de Andrés Roa, el mediocampista que ante Lanús apenas jugó los últimos seis minutos y hoy fue titular y manejó los destinos de su equipo en el primer tiempo sobre todo, aunque sobre el final el arquero visitante Agustín Rossi le contuviera un tiro penal. Además, sobre la derecha, el juvenil de 18 años Alan Velasco superaba de contínuo a Emmanuel Más.

Lo de Boca apareció como un equipo dinámico en el arranque, sobre todo por las promisorias actuaciones de dos chicos como Exequiel Zeballos desbordando por derecha y sobre todo Alan Varela, de 19 años, un “cinco” con ubicuidad, despliegue y buen remate pese a su juventud e inexperiencia en primera división.

Fue allí cuando surgió esta vez la firmeza defensiva del dueño de casa para “capear el temporal” hasta que pudo empezar a hacer pie en el partido, algo a lo que lo ayudó sensiblemente el mencionado gol de Romero, también de floja tarea ante Lanús.

A partir de allí y hasta el final de la etapa los dirigidos por Lucas Pusineri tomaron las riendas del partido y estuvieron muy cerca de “liquidarlo” anticipadamente con ese penal para el que estaba designado Romero pero se lo pidió Roa, y su remate fallido le iba a resultar fatal a su equipo.

Es que en la segunda parte ya el dominio de Independiente no fue tan ostensible como el manifestado en el tramo final de la primera, y eso perjudicó claramente las aspiraciones reivindicatorias de Independiente ante un Boca que llegó a Avellaneda por segunda vez en una semana, pero pensando no precisamente en el equipo de la camiseta roja sino en el de la celeste y blanca.

Es que Boca se jugará “el año” este miércoles, en la Bombonera, cuando reciba a Racing, con el que perdió 1 a 0 en la ida en el Cilindro, en pos de las semifinales de la Copa Libertadores, donde ya no tendrá margen alguno para el error.

Pero en el final Russo se la jugó con los mencionados ingresos de Cardona y Villa, pensando también en no seguir cediendo puntos en la competencia local después del empate inicial ante Arsenal en la Bombonera (1-1), y en un ratito no más dio vuelta la historia, mostrando con crudeza la diferencia de jerarquía existente en uno y otro plantel. Por algo Boca sigue en carrera en la Libertadores y el “Rey de Copas” ya está afuera de la Sudamericana.