Robo distribuidora quilmes
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Un cabo de policía fue detenido ayer por sus pares de la División de Investigaciones señalado como principal sospechoso del violento y millonario asalto a la cervecería Quilmes el sábado pasado a la noche.

Desde el día del hecho y bajo las órdenes del fiscal Javier Herrera se trabajó en líneas de investigación y procedimientos para dar con los maleantes. Los registros fílmicos aportados a los investigadores por parte de los damnificados fueron de una importante ayuda para la pesquisa, que ayer permitió el arresto de uno de los sospechosos.

Robo distribuidora quilmes
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Patrullando

Según la información a la que accedió este diario, el arresto del uniformado se produjo en la tarde y en momentos en que éste se encontraba patrullando la jurisdicción de la Comisaría Décima, en donde desempeñaba su trabajo.

Fue en  inmediaciones de la ruta 38 en donde personal de Investigaciones lo encontró. El sujeto se trasladaba en la moto policial realizando patrullaje. La detención se produjo de inmediato y fue trasladado a la base de Investigaciones en calle Tucumán.

Los elementos de pruebas reunidos en el marco de la investigación, testimonios y otros serían contundentes y sindicarían al sujeto arrestado de ser uno de los que ingresó esa noche del sábado al local ubicado en Alem al 600.

Asimismo al cierre de esta edición Investigaciones continuaba realizando procedimientos en búsqueda del otro sospechoso. En este sentido trascendió que este individuo no sería policía.

Desde el inicio de la causa se realizaron al menos 6 procedimientos en distintos sectores de la ciudad para reunir elementos que ayudasen al esclarecimiento de la causa.

El asalto

El atraco a la distribuidora ubicada en avenida Alem al 600 ocurrió el sábado alrededor de las 23.45, mientras una copiosa lluvia caía sobre la ciudad.

Dos individuos vestidos de policías llegaron hasta el portón de ingreso. Uno de ellos tapándose un poco el rostro pidió que le abrieran porque se había olvidado la campera: “Pelado, abrime que me olvidé la campera”.

Como se había marchado el consigna hacía unos minutos, el empleado de la dueña, con quien se encontraba, confió en que se trataba de ese uniformado que había regresado y decidió abrir la puerta.  Allí el malviviente lo empujó y logró ingresar junto con el otro delincuente. Ambos estaban vestidos de policía, uno de ellos con un casco protector.

Con las víctimas reducidas, los malvivientes cargaron el botín -serían aproximadamente $1.300.000- en dos bolsos y salieron por donde habían ingresado.

La denuncia por el hecho se realizó al otro día, al igual que las pericias realizadas en el lugar. Trascendió que todo fue por pedido de la damnificada. En consecuencia el fiscal ordenó una consigna policial y judicial en el lugar y que nadie ingrese.