Esa noche, Ángel Di María, después de sucesivas declaraciones a la prensa en busca de una citación, volvió al seleccionado con algunos minutos en cancha.

Nicolás González fue la gran sorpresa ante Paraguay. El delantero de Stuttgart de Alemania inició el partido como lateral por la izquierda, ante la lesión de Nicolás Tagliafico y la falta de un sustituto natural, y marcó el gol.

González le dio la razón a Scaloni, su gran acierto, y ya como volante externo brindó otra gran producción con la camiseta albiceleste frente a Perú, con otra conquista.

A todo esto, Messi encontró abrigo en este equipo en un año cargado de diferencias con las autoridades de Barcelona, de España, que forzaron la renuncia del presidente Josep María Bartomeu.

Messi lideró en cada partido como referencia ineludible aunque no tuvo fortuna a la hora del gol ante Bolivia y Perú. Sintió mayor compañía en el juego con Palacios y Giovani Lo Celso, pero más lejos del área, como armador.

Como local, Argentina se paró con el 4-3-3 y como visitante, quizás sus mejores presentaciones, optó por el 4-4-2.

El balance, en general, es bueno para la Argentina y Scaloni ya no tiene dudas en nombres como Lautaro Martínez (sin Sergio Agüero por lesión), González, Lucas Ocampos, Lo Celso, Nicolás Tagliafico, Rodrigo De Paul, Leandro Paredes y Franco Armani, entre otros.

El triunfo con Perú lo reafirma e ilusiona de cara al futuro. La producción en Lima exhibió conexión en el mediocampo, con buena y acertada movilidad de pelota.

Argentina debe apuntar a una idea sostenida. Ante Perú sufrió algunos baches que dieron lugar a la reacción del rival aún con una buena diferencia en el marcador.

Lo próximo será en 2021. El 25 de marzo ante Uruguay de local y cinco días después frente a Brasil de visitante. Dos partidos para tachar definitivamente el debe de 2020.