Los ciberataques informáticos nunca han dejado de estar de actualidad y, en las últimas semanas, han vuelto aún más si cabe a primera plana debido a la cantidad de estafas que se han empleado aprovechando la crisis actual. Sin embargo, la historia del joven Abdelrhman Badr llama la atención por las consecuencias tuvieron en su equipo.

Badr, de 18 años, jugaba a un videojuego cuando su ordenador se apagó. Una situación extraña que no respondía a nada lógico que pudiese deberse a un fallo del equipo por el juego o los componentes, ya que conocía bien su PC. Con todo, abrió la torre y al ir a tocar algunos de sus componentes tuvo que retirar la mano rápidamente porque la tarjeta gráfica estaba ardiendo y le llegó a quemar sus dedos, sin que la lesión fuese grave, según informa la BBC.

Finalmente supo que lo ocurrido se debía a un ataque informático. Su ordenador había sido secuestrado y utilizado para minar bitcoins y otras criptomonedas, una práctica más extendida de lo que uno pueda imaginar y que se realiza de forma legal en la mayoría de ocasiones, aunque también es usada en ocasiones por ciberdelincuentes.

Este tipo de ataques se realizan a partir de archivos maliciosos con los que los ciberdelincuentes engañan a sus víctimas. Hacen que lo descarguen y ejecutan y, de esa forma, se introducen en su equipo para secuestrarlo. Estos archivos son los encargados de realizar complejos procesos matemáticos llamados cryptomining, con los que es fácil ganar dinero.

Pero el daño es aún mayor para la víctima, ya que el equipo acaba siendo utilizado a tal rendimiento que, no solo se ralentiza de forma notoria, además puede sufrir daños irreparables… Por no decir del sobrecoste que esto puede acabar suponiendo en la factura de la luz, como fue el caso de Badr.

De hecho, estos programas maliciosos suelen ser capaces de reconocer la potencia de la computadora, llevándola al extremo sea cual sea. Badr desconoce el momento exacto en el que pudo descargarse el archivo malicioso, aunque asegura que antes de apagarse, el equipo llevaba tres semanas realizando una serie de comportamientos extraños.