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Ayer por la mañana se registró el deceso de un motociclista y con su muerte se alcanzó la alarmante cantidad de 106 muertes por siniestros viales en la provincia.

Resta todavía más de un mes para que concluya el año, por lo que el número podría ser peor.

A las 8.00, en la ruta nacional N° 64, aproximadamente a un kilómetro de la localidad de Bañado de Ovanta, departamento Santa Rosa, se produjo el luctuoso hecho.

Una motocicleta Honda Wave 110 cc., dominio 552-IUN, de color azul, era conducida por Raquel Eduardo Pinto, un hombre de 74 años.

Por causas que son materia de investigación, habría sido arrollado por una casilla rodante y una máquina cosechadora que eran remolcadas por una camioneta Toyota Hilux, dominio HRE-715, de color gris, conducida por Carlos Alberto López (55), acompañado por Marcos Ramón Martínez (21). Aparentemente, el motociclista no habría advertido toda la cola que llevaba la camioneta.

Como consecuencia del siniestro, el motociclista sufrió graves lesiones y perdió la vida en el acto.


En el lugar trabajaron efectivos de la comisaría de Bañado de Ovanta y peritos de la división Criminalística de la Policía de la Provincia, para labrar las actuaciones de rigor bajo las directivas de la fiscalía de Instrucción en turno, desde donde impartieron las medidas a seguir.

 

Peligro: motos y rutas 

Del análisis estadístico de las muertes registradas este año se desprenden varios datos a tener en cuenta.

El primero de ellos es que las motocicletas protagonizaron el 54 por ciento de los hechos fatales, mientras que los autos lo hicieron en un 24 por ciento.

El 63 por ciento de las muertes se dio en rutas nacionales y provinciales, siendo el restante de la ecuación para calles y avenidas.

Más allá de las políticas públicas que se implementen y del trabajo de los organismos pertinentes, los catamarqueños tenemos que tomar conciencia de forma urgente de que un vehículo es una responsabilidad y su uso inapropiado puede truncar vidas y romper familias.