Ana Valeria Barros, quien el pasado mes de diciembre radicó una denuncia penal
por mala praxis médica contra profesionales de la salud de la Maternidad
Provincial 25 de Mayo, brindó su testimonio en sede judicial y contó su
padecimiento en primera persona.
“Ellos mataron a mi bebé, a mí nadie me lo va a devolver, solo pido justicia”,
manifestó a El Esquiú.com la mujer. Tras hacerse público el caso, desde la Justicia
la convocaron para que dé su versión de los hechos, ya que la denuncia había
sido radicada por el padre del menor de 37 semanas que falleció en el vientre de
su madre, luego de que le fuera negada una cesárea de urgencia.
El pasado 28 de diciembre, Barros fue citada a testificar en la Sede Judicial N° 3
en La Chacarita, donde contó con detalles lo acontecido hasta la muerte de su
bebé por supuesta mala praxis médica.
La madre de la pequeña víctima relató: “Cuando me enteré de que estaba
embarazada, comencé a ir a la Maternidad. Ese día me atendieron las doctoras
Fantini y Correa, son ambas ginecólogas. Y la endocrinóloga también, que es la
doctora Quiroga. Era un embarazo pequeño todavía” (de unos tres meses
aproximadamente).
“Después, iba a control todos los meses, como correspondía. Iba bien el
embarazo. Cuando llegamos al 8 o 9 de noviembre, cuando me hice la primera
ecografía Doppler con el doctor Giménez, pagué particular porque ellos estaban
de paro. Entonces fuimos con mi marido y pagamos particular la ecografía.
Cuando me hizo la ecografía, me dijo que el bebé estaba sentado, ya estaba en
posición, que de esa posición no iba a moverse, que así sentadito iba a salir”,
continuó.
Hasta ese momento, todo indicaba que iba a ser un embarazo normal, con un niño
sano por nacer, apenas un poco excedido de peso para ser un parto normal, pero
no se habían detectado problemas de salud en la pequeña víctima, según explicó
su madre.
“Después de esa fecha, me comenzaron a llamar una vez a la semana, tenía que
ir a controles. Cuando yo les dije a las doctoras Fantini, Correa y Quiroga que el
bebé ya empezaba a empujar, me contestaron que si sentía dolores, perdía
líquidos o rompía bolsa, ahí recién me tenía que ir por urgencia. No sentí nada.
Llegó diciembre y me hicieron otra ecografía Doppler. El 6 de diciembre, el bebé
seguía en la misma posición, venía muy bien, ya pesaba 4,400 kg, ya era
grandote. Me aconsejó el doctor Giménez que le dijera a la doctora Fantini que me
tendría que hacer una cirugía de urgencia, porque el gordito era grande y pesaba
ya 4,400 kilogramos”.
El peor desenlace
De acuerdo a lo relatado en sede judicial, Barros recordó entre lágrimas: “Cuando
el médico me dijo así, ellas (por las médicas de la Maternidad) me respondieron
que iban a reprogramar la cesárea para el miércoles 14 de diciembre, que debía ir
el martes 13 a internarme a las 4 de la tarde. La cirugía iba a ser el 14”, detalló.
Y continuó: “Nos volvimos con mi marido a mi casa. Cuando el día domingo 11 me
levanté, sentí un dolor. Lo hablé a mi marido y le dije que nos fuéramos a la
Maternidad, porque ya me dolía. Llegamos a la Maternidad, hablamos con la
enfermera, me atendieron y me hicieron el ultrasonido, no sentían nada. Les
pregunté qué estaba pasando y me respondieron nada”, recordó.
Sin signos vitales
Sin prever lo peor, aún con la esperanza que se trate de un malentendido, Ana
pedía explicaciones sin ser escuchada: “Luego me llevaron a otra sala donde
hacen ecografías. Cuando me hicieron la ecografía, no encontraron signos vitales
del bebé, pero me tuvieron ahí más de media hora sin decirme nada. Entraban un
médico y otro. No encontraban los signos vitales del bebé, deduje. Me avisan,
después le avisan a mi marido, que tenían que hacerme una cesárea de urgencia
porque no sentían los signos vitales del bebé, no encontraban nada. Ya me habían
hecho el ultrasonido, la ecografía y no sentían nada, le dijeron a él”.
Hacía ya 24 horas
Sin saber lo que le esperaba, Barros fue trasladada al quirófano. Vale resaltar que
esto sucedió tres días antes de la cesárea programada y según lo que recuerda,
Ana contó: “Luego me llevaron al quirófano, donde me tenían que hacer la
cesárea. Para mí ya pasó como una hora y media sentada en la cama donde me
tenían que hacer la cesárea. Estuve sola, hasta que aparecieron los médicos, me
hicieron la cesárea y yo escuchaba ahí que los médicos decían que el bebé estaba
muerto ya hacía 24 horas. Yo toda la cesárea estuve consciente, lo vi a mi bebé,
yo se lo pedí y después me lo llevaron”, recordó entre lágrimas.
“De allí, no supe más nada de él. Me llevaron a Terapia, donde estuve hasta el
martes 13. Luego me subieron a sala común cerca del mediodía, en el último
rincón de la Maternidad, donde estaba sucio, no habían limpiado parecía. Yo me
retiré cerca de las 10 de la mañana al día siguiente, ya habían limpiado la
Maternidad y todavía no habían limpiado esa habitación”, remarcó.
Por último, Ana contó: “Ni el director, ni los médicos se arrimaron a preguntarme si
yo necesitaba algo, hasta el día de hoy. Yo solo pido justicia por mi bebé, por el
daño que le hicieron a mi familia, solo pido justicia y que ninguna otra familia pase
lo que yo pasé, a mí me lo mataron a mi bebé, a mí nadie me lo va a devolver, solo
pido justicia”.
Ayuda
La familia denunciante pidió ser atendida por el fiscal, ya que al ser de escasos
recursos, no tienen para pagar un abogado que los represente en la causa.
En caso de que algún letrado se solidarice, pueden comunicarse con el número
154529470, con José Varela, esposo de Ana.

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