Recientemente la garrafa “familiar” de 10 kg. tuvo un incremento en su precio de un 35% y ahora cuesta $350. Según explicaron las distribuidoras, este incremento ya estaba pensado, pero se venía postergando desde fines del año pasado, y es por el aumento de los costos generales que tienen los repartidores. El precio de referencia acordado en abril del año pasado con los comerciantes locales era de $220 para los usuarios que las retiren de las bocas de expendio, y entre $260 y $270 para los envíos a domicilio, sin embargo ese número quedó totalmente desfasado.

De esta manera los usuarios recibieron un nuevo golpe al bolsillo en el inicio del año. Lo mismo les sucedió a comerciantes que afirmaron que se dieron con la sorpresa de los nuevos valores informados por las distribuidoras, que les habían manifestado que las subas se aplicarían recién en abril de este año y no ahora, como sucedió.

Desde las principales distribuidoras locales de gas envasado afirmaron que la suba estaba autorizada por Nación, aunque la información oficial solo indica que el último aumento autorizado fue de marzo de 2018. Otro de los motivos de la suba, que ya había sido anticipada, era que la empresa Refinor, principal proveedora de las fraccionadoras, les exige un canon de 150 dólares por tonelada.

De esta manera la garrafa de 10 kg. pasó a costar $350. Además la carga de un tubo de 45 kg. también tuvo una suba del 18% en referencia a su valor en noviembre. Ahora sale entre $1.900 y $2.000. El precio es sin tener en cuenta el envío a domicilio, ya que en estos días, por las vacaciones del personal, en algunos casos es complicado conseguir el envío particular y se las debe retirar por los locales.

Según pudo conocer este diario, en Andalgalá la garrafa pasó de costar $300 a $350, es decir un 17% más que a fines del año pasado. Incluso ya en noviembre del año pasado en algunas localidades del interior ya estaban pagando $350, es decir que con este incremento ya llega a los $400.