La concienciación sobre lo necesario que es luchar contra el cambio climático es cada vez mayor entre ciudadanos y gobiernos. Aunque –todo sea dicho–, no todos, con menos intensidad de la necesaria y con unos cuantos años de retraso. Los Ejecutivos nacionales tratan de pergeñar estrategias globales que, en algunos casos, salen adelante y, en otros, se quedan en meros intentos. Avances cosméticos de alta publicidad y fútil utilidad.

CITA y Virbac España colaboran para mejorar el estado inmune de los terneros en explotaciones de vacuno de carne.

A ellos se unen las iniciativas privadas. Cada vez más. Personas que deciden no seguir esperando y toman las riendas del asunto ideando mecanismos distintos e inéditos. Pequeños pasos que, si lograran generalizarse, conseguirían un fruto mayor. Con un poquito de aquí y otro poquito de allí se podría conseguir algo.

Es el caso de la startup norteamericana –radicada en Portland– Running Tide. Dedicada principalmente a la acuicultura –se pueden comprar ostras de Maine en su página web–, se ha embarcado –nunca mejor dicho– en un nuevo proyecto tan original como parece que efectivo.

Las algas capturan carbono y lo secuestran en el fondo del mar

El sistema puede resultar hasta sencillo. Running Tide produce algas a mar abierto, estas capturan carbono de la atmósfera durante todo su proceso de crecimiento, y, posteriormente, las hunden en el fondo del mar. En una suerte de secuestro de ese carbono que han atrapado en la superficie.

Esta pintura logra que la superficie esté más fría que su entorno

Asegura el fundador de Running Tide, Marty Odlin, en una información publicada en Fast Company, que una vez que las algas desciendan por debajo de los 1.000 metros, la presión les impedirá volver a subir. De esta forma, sostiene, “se obtienen, al menos, 1.000 años de secuestro. Y lo más probable es que se acabe convirtiendo en petróleo o sedimento y sea secuestrado en la escala de tiempo geológica”.

Si esto se realizara a gran escala, se indica en el artículo antedicho, el beneficio en la lucha contra el cambio climático sería realmente potente. Un estudio realizado en 2019 mostró que la producción y el crecimiento de macroalgas en una zona de aguas federales frente a la costa de California podría compensar, por ejemplo, las emisiones de la enorme industria agrícola que hay en ese Estado.

Una vaca lechera usa la mascarilla de Zelp en una granja en Hertfordshire, Reino Unido.

La compañía tecnológica Shopify, que ha comenzado a invertir un mínimo de 5 millones de dólares anuales en compañías que trabajan en proyectos de sostenibilidad, eligió a Running Tide como una de esas empresas en la primera ronda de inversiones, iniciada el 15 de septiembre de 2020.

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