
En un hecho histórico cargado de emoción y significado, la ciudad de Belén vivió ayer al mediodía la celebración de su primer matrimonio igualitario. En la plaza principal, y con la comunidad como testigo, Gimena Belén y Yudith Valeria dieron el “sí”, marcando un hito en la construcción de una sociedad más justa e inclusiva.
Este momento trasciende lo personal para convertirse en un acto profundamente colectivo. Desde la sanción de la Ley 26.618 en julio de 2010, nuestro país reconoce que el amor es amor, sin distinción de género, consagrando un derecho que el Estado tiene la responsabilidad indelegable de garantizar en cada rincón del territorio.
La ceremonia fue oficiada por Nancy Rivas, jefa seccional del Registro Civil local, reafirmando el compromiso institucional de acompañar y hacer efectivos los derechos de todas y todos los catamarqueños, promoviendo la igualdad y el respeto por la diversidad.
El “sí” de Gimena y Yudith no solo emocionó a quienes acompañaron este momento, sino que también simboliza un avance concreto en el reconocimiento de derechos, abriendo caminos y fortaleciendo el entramado social desde el amor, la inclusión y la dignidad.
Porque cuando el Estado garantiza derechos, las historias individuales se transforman en conquistas colectivas. Y ayer, en Belén, el amor no solo se celebró: también hizo historia.



