En la sesión de ayer en Diputados había indicios que el arco opositor de Juntos
por el Cambio y el Frente Amplio Catamarqueño iba a llevarse una victoria
marcando la agenda parlamentaria. Sin embargo, el resultado giró 180 grados a
favor del Frente de Todos quienes, después de dos horas de escuchar duros
cuestionamientos a la gestión de Gobierno, puso sobre la mesa el tratamiento en
la misma sesión de los dos proyectos que declaran la reforma de la Constitución
provincial (de la presidenta de la Cámara, Cecilia Guerrero y del opositor Hugo
Ávila, respectivamente).
Con una mayoría clara ante una menguada presencia opositora en el recinto, la
jugada del oficialismo para cambiar el resultado consistió en dos pasos durante el
punto comunicaciones: pedir un apartamiento al reglamento interno y luego
incorporar el tratamiento sobre tablas de ambas iniciativas. De la moción se
encargó Juan Denett (FT): “Si están tan ávidos, no ponen palos en la rueda y
tienen tiempo para quedarse dos horas y media en charlas de café, trabajemos,
aprovechemos que tenemos quórum y tratamos los proyectos”.
Hasta esa altura de la sesión, ya habían expuesto críticas diversos opositores. El
primero, José “Chichí” Sosa (UCR-JxC), que presentó con ironía “el programa de
cinco puntos para ganar en marzo, orientado a la mejora del Gobierno y por ende,
una mejora para la provincia”. Al primerear habló de la falta de certeza electoral
por la fecha de las elecciones, el manejo de la OSEP y la “corrupción en la obra
pública” (aludiendo a las contrataciones directas a una empresa por parte del
Ministerio de Infraestructura), entre otros.
Le continuó Ávila (Frente Amplio Catamarqueño) quien apuntó en contra de los
“clanes Carletta (Icaño) y Ojeda (El Alto)” y consideró necesario reformar la
Constitución “para poner límite a las reelecciones indefinidas”. Alfredo Marchioli
(UCR-JxC) se inclinó por rescatar los índices de pobreza y la “incertidumbre
electoral culpa del Gobernador”. Luis Fadel optó por apuntarle al manejo de la
OSEP mientras que Luis Lobo Vergara (UCR-JxC) eligió retomar las estadísticas
de pobreza y mencionar que el Plan Toro es una muestra de que “el sector
productivo en Catamarca esta asfixiado”.
Hubo otras intervenciones en el desarrollo de las ponencias como la de Silvana
Carrizo quien habló de “los males de los proveedores amigos” y “la falta de
transparencia” del Gobierno. Así hasta que llegó el turno de Denett apuntando que
la oposición usa “el recinto para actings, teatritos, para hacer supuestos aportes al
gobierno con 5 puntos pero luego se levantan y se van”.
Tras la réplica, el oficialista hizo las dos mociones que impactó creando inquietud
en la oposición. Eran 18 del FT contra 8 de la oposición, números que se vieron
reflejados durante la votación en el apartamiento del reglamento interno y que
significaba los dos tercios necesarios.
“Para qué vamos a quemar la posibilidad de poder sacarlo” preguntaba Ávila
mientras se encaraba a la segunda votación para incorporar sobre tablas los dos
proyectos. El resultado y la situación empujaron a los pocos opositores presentes
en el recinto a retirarse dejando a la vez sin quórum la sesión.
El descargo
Tras la retirada, desde el bloque del radicalismo hubo una fuerte justificación.
“Ante la avasalladora demostración de la realidad catamarqueña, con cifras y
datos contundentes, el oficialismo reacciona desorientado, nuevamente
prostituyendo el proyecto de Reforma como un comodín que les garantice un
gobierno hegemónico y totalitario. (…) Los negocios de los amigos del poder son
corrupción, y la consecuencia es el hambre de los catamarqueños” alegaron.
“Huida”
También se refirió a lo sucedido la presidenta de la Cámara, Guerrero (FT). A
través de las redes señaló que “luego de insistir con la exigencia de certeza
electoral, el bloque de Juntos por el Cambio huyó de la sesión en medio de la
votación” tras la moción para tratar la reforma de la Constitución. “Los mismos que
se cansaron de autoproclamarse reformistas, y que a todas voces reclaman la
certeza electoral que nunca dieron cuando fueron gobierno por 20 años, son los
huidizos legisladores que cuando tienen la posibilidad cierta de contribuir a
terminar con la supuesta incertidumbre, se niegan, una vez más, a legislar para
viabilizar la reforma” continuó Guerrero.
Incluso recordó que uno de los proyectos fue presentado en el 2020. “Podrían, en
más de dos años y medio, haberse tomado un tiempito para estudiarlo. Linda
manera la de los boinablanca amarillenta, de legislar con `responsabilidad y
verdad´” ironizó.



