El ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, pronosticó ayer que las negociaciones paritarias de 2018 deberían cerrar en el 16,6% porque esa es la expectativa de inflación de las empresas para el próximo año.

“Las expectativas del sector privado que releva el Banco Central están en 16,6% para el año que viene y entonces uno debería esperar que las paritarias para el año que viene cierren en ese número”, dijo el funcionario.

A principios de este año, el Gobierno intentó que las paritarias se firmen por debajo del 20%, con una cláusula gatillo si la inflación superaba esa cifra. Según las estadísticas del INDEC, la inflación anual trepa al 21% pero podría sumar otros 2,5% por diciembre, superando ampliamente las metas proyectadas por el Banco Central de entre 12 y 17%.

En declaraciones a radio Mitre, el jefe de Hacienda expresó también que una inflación núcleo del 1,3% como la reportada por el INDEC esta semana “es un buen número” dado que durante el kirchnerismo con precios y tarifas congelados la núcleo “nunca bajaba del 2%”.

Dujovne destacó que esa desaceleración de la inflación se esté observando a pesar de la modificando los precios relativos y con un tipo de cambio flotante que es dominado por el mercado financiero.
“Poco a poco, lo que uno ve son mejoras. Venimos de un descalabro tal que las mejoras inevitablemente van a tomar un tiempo”, indicó el funcionario, quien le quitó dramatismo al impacto en la economía de las altas tasas de interés que establece el Banco Central. Según el funcionario, en el Gobierno de Mauricio Macri “se conversa pero también se respeta la autonomía del Banco Central”, por lo que si bien hay funcionarios que están más ansiosos por la actividad, hay otros que lo están por la inflación.

“Y ese es el armado institucional que rige en la mayoría de los países del mundo. Hay un equilibrio en el que el Banco Central es un poquito más conservador”, indicó el funcionario. Dujovne insistió que quien decide las tasas de interés es el Banco Central y “hay darle la derecha”, por lo que habría que “bajar el nivel de ansiedad” porque si bien se pretende que aumente la actividad, también se busca que baje la inflación.