Una candente jornada, más allá del clima, se vivió ayer en Andalgalá. Sucede que un
grupo de alrededor de 30 personas, quienes fueron contratadas por el intendente
saliente Alejandro Páez antes de las elecciones, se manifestaron por cuanto fueron
notificados que se les terminó la relación laboral.
El martes inició el peregrinar de los trabajadores y el conflicto por puestos de trabajo
en la “Perla del Oeste”. Aquel día, los empleados del municipio que fueron tomados a
través de decreto se manifestaron frente a la casa del propio jefe comunal.
Ya había empezado a trascender desde el Municipio que tanto los becados y los
contratados a través de decreto no iban a percibir sus haberes. Esta situación llevó a
que los empleados se trasladen hasta la vivienda de Páez para comunicarle el
malestar y la intranquilidad que implica dicha medida.
Ayer, la congoja y el malestar continuaba para quienes hasta hace poco fueron
personal becado y contratado en el Ejecutivo comunal. Cerca de 30 personas se
presentaron a trabajar en el Municipio y les comunicaron que no prestaban más
servicio. Cerca del mediodía los manifestantes pedían hablar con el electo diputado
provincial por Juntos por el Cambio, Páez.
“Se nos burla el intendente, es un sinvergüenza” y “me voy a parar donde me tenga
que parar hasta que me den lo que me corresponde”, fueron algunas de la
expresiones que se escucharon durante la manifestación.
Luego, el conflicto y el reclamo se trasladaron hacia otra institución. Para el caso, los
precarizados se movilizaron hacia las puertas del Concejo Deliberante, donde
tomaron las instalaciones del Legislativo municipal.
La situación continuó por la tarde. Ante la falta de respuestas, un número mayor de
precarizados volvió a reclamar, pero esta vez en la sede del Palacio municipal.
Allí, los becados y contratados mediante decreto municipal que fueron despedidos,
tomaron la sede de la comuna prohibiendo el ingreso al edificio. Insistieron con la
solicitud de ser atendidos por el jefe comunal saliente. Hasta el cierre de esta edición,
Páez no los había recibido.
Se lo veía venir
El concejal opositor en Andalgalá, Sebastián Almada, opinó sobre el reclamo de ayer
por parte de los becados y contratados.
Observó que esa metodología laboral viene desde “hace casi ocho años” y que “hoy
genera que la gente esté exigiendo un trabajo seguro por el solo hecho de ver cómo
se está tomando a familiares, hijos de familiares, están dando categorías altas, lo que
genera enojo en la gente que viene trabajando hace mucho tiempo”. “Es la crónica

de una muerte anunciada, esto a partir de septiembre ya se veía venir”, indicó en
alusión a los decretos que contrataron personal. Remarcó que durante las elecciones
lo hicieron “para darse el triunfo manejándose becas y contratos”, pero “la crisis les
ha hecho una mala jugada a esta estrategia que han utilizado políticamente siempre”.