Indignación y preocupación causó entre los puesteros, una nueva visita del Obispo Luis Urbanc, a la Gruta de la Virgen del Valle.

“Entiendan que tienen que rajar de acá”, fueron las palabras del máximo referente de la iglesia católica catamarqueña, a un grupo de feriantes que se encontraban en el lugar, que ahora evalúan negarse al traslado por el trato desconsiderado del Obispo.

Obispo de Catamarca, Gruta de la Virgen del Valle, Virgen del Valle, Obispo Luis Urbanc
Obispo de Catamarca, Gruta de la Virgen del Valle, Virgen del Valle, Obispo Luis Urbanc

Cerca del mediodía, a bordo de un automóvil, Urbanc ingresó a la Gruta para celebrar una misa. Allí fue que se topó con un grupo de vendedores, y una vez más los insultó por su presencia. “Vengo después de cinco días y miren lo que hacen. Es la ley del prepo. Dios me los bendiga… pero que entiendan que tienen que rajar de acá”, fueron las palabras del Obispo.

Al momento, uno de los puesteros le indicó que contaban con un plazo de seis meses para realizar el traslado. “No, no tienen por qué estar acá. Que Dios los bendiga”, le refutó Urbanc antes de partir raudamente a bordo del automóvil que lo había transportado. Todo quedó filmado.

Pero no fueron las únicas palabras que llevaron a los feriantes a la indignación. “Le dije venimos a trabajar. No es que tenemos un sueldo fijo, y él me respondió eso a mí no me interesa”. Lo considero un déspota. Tendríamos que sentarnos y mostrarles la palabra de Dios, para hacerlo ver cómo está de lejos con sus actitudes”, manifestó dolido Hugo a EL ANCASTI.

Así el Obispo volvió a generar polémica y sembrar malestar entre los trabajadores, luego de que el municipio tomó la decisión de avanzar en el traslado pero de común acuerdo con este grupo de humildes trabajadores.

Desde que Urbanc comparó el ingreso a la Gruta con una “villa miseria”, el intendente Raúl Jalil buscó mediar en el conflicto. Al menos dos reuniones se realizaron para avanzar en lo que será la obra de construcción del Santuario y el traslado de los puesteros.
A horas de que el municipio anunció la firma de un convenio, a través del cual el Obispado pasaría a ser el administrador del futuro predio, Urbanc, lejos de lo que dice el Evangelio, volvió a sembrar discordia con los trabajadores.

Con el municipio se acordó que los puesteros podrían permanecer en el lugar hasta que la obra esté concluida; en tanto que de forma inmediata se realizaría la reubicación de los puestos que se encontraban invadiendo el ingreso principal, estas decisiones ayer Urbanc las desconoció por completo.

“Pensamos que las palabras de la primera vez habían sido un exabrupto. Hoy vino de una forma desafiante, patoteril, que no se condice con su investidura. Dejó una malísima imagen como jefe de la Iglesia”, dijo Domingo. “Por lo visto con el Obispado va a ser muy difícil tener diálogo. Vino a increpar, no a dialogar, vino a insultar, a faltarnos el respeto”, agregó.

Ahora los trabajadores quieren seguir tratando solo con el municipio y hasta amenazaron con la posibilidad de negarse al traslado si el Obispo continúa con su postura agresiva. Es que según los trabajadores siempre hubo acuerdo para mudar los puestos al nuevo sector comercial que estará en La Aguada, pero al parecer Urbanc pretende que sea de forma inmediata, con la posibilidad de dejar sin trabajo a varias familias.

“Qué ironía. Son ellos los que están facturando ahí adentro de la Gruta con la santería. Ellos hacen negocios en la casa de Dios”, disparó uno de los comerciantes.

Repudio
Las declaraciones del Obispo fueron captadas en un video que subió a las redes sociales en forma exclusiva EL ANCASTI, donde se lo puede ver a bordo de su automóvil Renault Logan con patente registrada a nombre del Obispado, cuando les dice “tienen que rajar de acá”. Las imágenes se viralizaron de inmediato y los lectores expresaron su opinión.

En menos de cuatro horas, se registraron más de 6 mil visitas, y cientos de comentarios donde se cuestionaron las palabras utilizadas, la actitud y el desprecio hacia los trabajadores, convirtiéndose en la noticia más leída del día.

Los cuestionamientos por los abultados salarios que perciben los Obispos del país, financiados por la sociedad, estuvieron presentes, como así también las críticas por la actitud empresarial que viene abordando la iglesia local, ya cuestionada por la demolición de edificios históricos para la construcción de playas de estacionamiento y el cobro de misas y hasta las primeras comuniones.

“El Sr. Obispo cero humildad y caridad, realmente una pobreza de espíritu manifiesta a cada rato. Encima él, que es mantenido por el Estado, al menos esta gente trabaja para ganarse el pan, él la recibe de arriba para ser soberbio y totalmente desconsiderado y autoritario”, opinó Héctor.

“Yo prefiero que la gente se gane la vida vendiendo y no robando, que la iglesia proponga soluciones, que deje de señalar errores y pecado de indefensos y se ponga en el papel que le corresponde… de ayudar al prójimo… al hermano. Claro seguramente estos comerciantes opacan las limosnas…”, dijo Alejandra.

“Señor Obispo, si tanto le molestan los puesteros, manténgalos con su abultado sueldo. Porque Uds., cobran hasta para dar una misa, charla, etc…”, de Rita.