Crédito: Ministerio de Hacienda La duda que ya afloraba en Washington se materializó en la última visita del Fondo Monetario Internacional (FMI) a fines de agosto, sobre todo luego del resultado de las primarias, y el brutal batacazo cambiario y financiero. Con las autoridades del Fondo en el país, los peores vaticinios del último staff report -el seguimiento del acuerdo que se envía a los directores- se cumplían al pie de la letra: el mayor «riesgo político» impulsó una mayor dolarización, subas de tasas, una inflación más alta y problemas con la deuda de corto plazo. Los criterios para mantener el «acceso excepcional» del programa stand-by agreeement ya no eran tan sólidos. La quinta auditoría del Fondo se convirtió entonces en una «visita política», de cortesía, para conocer al nuevo ministro de Hacienda, Hernán Lacunza. Para sumar dudas, ese desembarco terminó con Alberto Fernández -ganador en las PASO- incriminando directamente al Fondo de la situación económica de la Argentina, cuestionando a sus autoridades por no cumplir sus propias reglas y reclamando que los desembolsos no se usen para «fugar» dólares del país. Justamente, el próximo giro de US$5400 millones -que debería depositarse pasado mañana, según el cronograma oficial del Fondo- no tiene todavía una misión formal, un reporte a elevar en el board y una aprobación, los requisitos mínimos para que ese dinero llegue al país. Más allá del encuentro confirmado entre funcionarios del FMI y Lacunza en Washington en la última semana de este mes, el calendario se estirará más para este desembolso que para los anteriores, sobre todo, para un Gobierno que encaró un «reperfilamiento» de la deuda a corto plazo y que empezó a sumar obstáculos a las empresas para que sus inversores extranjeros puedan cobrar obligaciones luego de la imposición de un cepo mayorista o «un paraguas cambiario», según el seudónimo oficial. «Con las medidas cambiarias y financieras que tomamos, no hay una necesidad inmediata de recibir esos fondos», aclararon a LA NACION en el Ministerio de Hacienda. Otro paraguas de cara al futuro cercano. «El último desembolso se demoró un mes», precisaron cerca de Lacunza. Claro que, actualmente, el contexto político en la Argentina contiene una mayor incertidumbre, a la que se suma la del mismo Fondo, que no tiene hoy un director gerente en funciones, más allá del liderazgo de David Lipton, actual director provisional del organismo. «Con el reperfilamiento de la deuda y el control cambiario estamos mejor parados para enfrentar los próximos meses», explicaron en Hacienda. En el Gobierno no pierden el optimismo. Allí recalcan las decisiones del FMI anteayer de subrayar oficialmente que «la Argentina cumplió con todos los compromisos» y de habilitar una reunión con Lacunza. «Nosotros hemos planteado también que estamos cumpliendo con el programa fiscal y monetario acordado», agregaron cerca del ministro, y cerraron: «El diálogo es permanente. Vamos a seguir avanzando con las reuniones que se hicieron en Buenos Aires desde el próximo 25 de septiembre en Washington». «Las complejas condiciones del mercado y la incertidumbre política
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