El desplazado presidente del PJ, José Luis Gioja, sostuvo que detrás de la intervención del partido hay “una mano negra y alguna amarilla también” y ratificó la convocatoria al Congreso del PJ nacional el 8 de junio en el microestadio de Ferro. En el mismo sentido, el presidente del Congreso partidario, el gobernador formoseño Gildo Insfrán, comenzó esta semana a cursar las notificaciones a más de 900 congresales para la cumbre en Ferro, con la misión de lograr una concurrencia masiva y de todos los sectores del PJ.


El propósito es aislar a Barrionuevo y corroer la legitimidad de su intervención, a la espera del fallo de la Cámara Nacional Electoral sobre la cuestión de fondo, tras el dictamen del fiscal Jorge Di Lello que pidió revertir el fallo de la jueza María Servini. En declaraciones a radio Cooperativa, Gioja insistió en que la intervención decidida por Servini de Cubría el 10 de abril pasado “fue política” y agregó que “hubo una mano negra, y alguna amarilla también ahí, tomando esta decisión”.”No hay motivo para intervenir el Partido Justicialista, no hay ilegalidad como ha ratificado el fiscal Di Lello y tampoco legitimidad, porque ningún sector importante del justicialismo ha pedido la medida”, enfatizó Gioja.

Más allá de la discusión judicial, el control del principal partido opositor tiene un fuerte trasfondo político ya que la política de alianzas que impulse el PJ en las elecciones presidenciales del año que viene dependerá en buena medida de qué actores se encuentran en la conducción. En este sentido, Gioja impulsa una reunificación del peronismo con el kirchnerismo adentro, mientras que otros sectores más ligados a los gobernadores juegan a aislar a Cristina Fernández de Kirchner y obligar a Unidad Ciudadana a tejer una estrategia por fuera del PJ.