En la última sesión ordinaria de la cámara baja se aprobaron varias iniciativas, pero el momento de quiebre se dio al tratar un proyecto del senador Jorge Solá Jais (FPV-PJ).

La iniciativa, ahora convertida en ley, reestructura y mejora los servicios que presta el Registro de la Propiedad Inmobiliaria, creando un “adicional” en la remuneración de los trabajadores.

Lograr que el proyecto se convierta en normativa transitó un largo camino. Sucede que al momento de darle tratamiento, en el recinto estaban presentes menos diputados de los necesarios para alcanzar el quórum -21-.

En detalle, estaban algunos legisladores del FCS-Cambiemos, cuatro de la Renovación Plural Peronista (Macarena Herrera, Horacio Sierralta, Sergio Saracho y Hugo Navarro) y dos de los bloques unipersonales: Eduardo Pastoriza y Analía Brizuela.

Es decir, se habían retirado del recinto los representantes del bloque oficialista (FPV-PJ). Sin perjuicio de ello, los diputados que se quedaron “hicieron tiempo” esperando que regrese un diputado.

En ese espacio temporal desde el FCS-Cambiemos se criticó la ausencia de sus pares oficialistas.

“El oficialismo tiene una doble cara: cuando son proyectos que les interesan, tiene todas las bondades, pero cuando no es de su interés, el resultado es la ausencia, la huida sin explicación”, disparó Luis Lobo Vergara.

Por su parte, Miguel Vázquez Sastre rescató que el proyecto que estaba en tratamiento “es una iniciativa del propio oficialismo”.

“Por lo menos hubieran dado la cara, decir por qué, porque la verdad pasan vergüenza. Este gobierno priorizó la bolsa de trabajo y descuidó el salario del trabajador estatal”, cerró.

Tras más de media hora de espera ingresó al recinto Carlos Molina (PRO), completando el quórum necesario. Finalmente se aprobó el proyecto.