Las denuncias, que fueron plasmadas por las víctimas en la Unidad Judicial Nº 1 y Nº 2 respectivamente, sucedieron la noche del último sábado.

La primera de las presentaciones la realizó una joven de 18 años. La mujer contó que aproximadamente a las 20:40 del sábado se dirigió hasta un kiosco ubicado en las inmediaciones de avenida Alem y calle República para tratar de cargar  su teléfono celular.

En circunstancias de encontrarse en el interior del lugar, siempre según la denuncia de la víctima, la persona que la atendió comenzó en un momento determinado a realizarle tocamientos impúdicos por debajo de la ropa. Ante la situación, la mujer reaccionó marchándose de inmediato del lugar y dirigiéndose al precinto judicial de calle Vicario Segura, donde denunció el ataque sexual.

Del hecho fue informado el fiscal en turno, Dr. Victor Figueroa, quien dispuso una serie de medidas, las que ayer continuaban siendo llevadas adelante por los investigadores.

En cuanto a la denuncia de rapto, la realizó una mujer de 52 años de edad, quien dijo ser madre de una adolescente de 17.

La mujer contó a los investigadores que a las 23:30 del sábado, su hija llegó alterada a la vivienda y le comentó que momentos antes, dos sujetos en un automóvil habían intentado hacerla subir por la fuerza al interior del rodado.

De acuerdo al relato, al chica le contó que se retiraba de su lugar de trabajo en la intersección de avenida Manuel Navarro y avenida Cobacho, cuando al dirigirse a tomar el colectivo la sorprendieron dos individuos, quienes tomándola de sus brazos intentaron hacerla ingresar a un automóvil. La muchacha logró zafarse y salió corriendo, gritando y pidiendo ayuda. La adolescente le dijo a su madre que en el auto había también un tercer sujeto, pero que no logró ver ninguna característica.