La salida de Jorge Moreno hacia la presidencia del Tribunal de Cuentas abrió expectativas por la cobertura del Ministerio de Gobierno. La cartera es una pieza clave en el gabinete, porque a través de ella se gestionan las relaciones con los poderes Legislativo y Judicial, los municipios y la oposición.

Dadas la extensión e intensidad de su rodaje político, Moreno era número puesto para el casillero cuando Raúl Jalil ganó la Gobernación, prácticamente una obviedad. Su nombre se destacaba en un equipo en el que políticos como el ministro de Vivienda Fidel Sáenz, o el de Desarrollo Social, Marcelo Rivera, eran la excepción. Reemplazarlo es complicado.

Apenas se oficializó el pase, empezó a sonar con fuerza el nombre de la ministra de Educación, Andrea Centurión, pero la decisión quedó en suspenso y el puesto continúa bajo la subrogancia de la ministra de Seguridad, Fabiola Segura.

Jalil mantendría este esquema hasta fin de año, a la espera de que el exasesor General de Gobierno Fernando Ávila regrese del exterior para designarlo.

Independientemente de su solvencia, Ávila cumple con los requisitos para proyectar una imagen de renovación generacional, objetivo en el que el mandatario está empeñado.

En su entorno destacan este hecho, que es perceptible incluso en las propuestas elevadas para cubrir vacantes en la Justicia, más allá de algunos de los veteranos en vísperas de jubilarse.

Este recambio es nítido en la Corte de Justicia desde que se incorporó Miguel Figueroa Vicario en la gestión de Lucía Corpacci. Con Jalil entraron Hernán Martel, Fabiana Gómez y María Fernanda Rosales.

Por supuesto, habrá que ver si el Gobierno puede funcionar con eficacia hasta el regreso de Ávila con la subrogancia de Segura, que tiene que atender aparte Seguridad, pero son formalidades y las relaciones internas en el oficialismo son armoniosas.

Mientras, Jalil piensa convocar a concurso para cubrir la Secretaría de Planeamiento Educativo, vacante desde hace dos meses por la renuncia de Gustavo Soto. El ganador sería una especie de viceministro de Centurión, con responsabilidades más técnicas.

El reemplazante de Jorge Moreno en el Ministerio de Gobierno sería el exasesor General de Gobierno, Fernando “Fano” Ávila

La movida apunta a enviar una señal tras los magros resultados obtenidos por el sistema catamarqueño en las pruebas Aprender, que Centurión consideró “una foto” consecuencia de la suspensión de las clases presenciales por la pandemia y la “desinversión” en el área durante la Presidencia de Mauricio Macri.

Este análisis de la ministra le valió un alud de cuestionamientos incluso en el frente interno. La oposición exigió su renuncia, con la indiferencia del Gobierno que cabía esperar.

En Matemáticas, la caída del rendimiento de los alumnos catamarqueños de sexto grado de 2018 a 2021 fue de 2,6 puntos: de 42,5 por ciento que habían alcanzado resultados satisfactorios en la materia, el índice bajó a 39,9 por ciento tres años después.

En Lengua fue más dramático. Del 65,6 por ciento en 2018 a 43,9 en 2021: casi 22 puntos menos.

Ambos indicadores estuvieron muy por debajo de la media nacional, que fue de 54,8 por ciento en Matemática y 56 por ciento en Lengua. Los chicos catamarqueños quedaron 15 y 12 puntos atrás, respectivamente.

Con el concurso, Jalil pretende jerarquizar Planeamiento como un área más protegida de las turbulencias políticas, que en Educación son proverbiales por la agresividad de los gremios.

Fuente: El Chasqui Digital

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