
La literatura del NOA busca hacerse escuchar con voz propia a través de Territorios, una antología que reúne 22 relatos de los escritores tucumanos Daniel Posse y Manuel Ernesto Rivas y propone una mirada profunda sobre la identidad, las problemáticas sociales y los misterios de la región.
En una entrevista con Datamarca, los autores compartieron detalles de esta obra, editada por Letras de Fuego, que inaugura la saga Binomios Narrativos y combina policial negro, suspenso psicológico y misticismo. Además, destacaron el papel de la librería itinerante Amauta Libros en la circulación de la literatura independiente por Catamarca y otras provincias del norte argentino.
“Territorios”, una obra construida a dos voces
Datamarca: El formato del binomio narrativo reúne 11 relatos de cada autor. ¿Cómo lograron que el libro funcione como una unidad?
Manuel Ernesto Rivas: Hubo que dejar de lado la vanidad del escritor y pensar en el esqueleto del libro. Buscamos que mi inclinación por el suspenso urbano y psicológico conversara con la veta más densa, lírica y mística de Daniel.
Daniel Posse: Dejamos de ser francotiradores solitarios. Un binomio te obliga a entender que el texto del otro no te opaca, sino que te desafía y te completa. Compartimos la misma urgencia por desnudarnos frente al entorno; cambian los escenarios, pero la tensión se mantiene intacta.
Datamarca: El título Territorios tiene un fuerte peso geográfico. ¿Qué papel cumple el paisaje en las historias?
Daniel Posse: El espacio es un protagonista con peso propio, muchas veces opresivo. En el NOA, el entorno te dicta los tiempos y teje el destino. No hacemos postales pintorescas para el turismo; pintamos el territorio real, con sus postergaciones, sus mitos y sus grietas cotidianas.
Manuel Ernesto Rivas: Los lugares que transitamos, desde pueblos polvorientos hasta rutas desiertas, potencian la locura o el dilema moral de los protagonistas. El lugar no adorna: es la trampa que desata el conflicto.
Policial negro, suspenso y misticismo
Datamarca: En el libro conviven distintos géneros. ¿Cómo lograron evitar el típico cuento folclórico y darle a las historias una dimensión universal?
Manuel Ernesto Rivas: Limpiando los vicios del costumbrismo. El policial negro nos sirve para meternos en la impunidad, las redes de poder local y el olvido social de nuestras provincias. Un crimen en Andalgalá o en el sur tucumano esconde los mismos abismos de codicia y miseria humana que uno ocurrido en cualquier capital del mundo.
Daniel Posse: Tratando al mito como algo vivo y no como una leyenda de manual escolar. El misterio o lo sobrenatural en el norte son formas de digerir el miedo, la culpa y la injusticia. Al darles profundidad psicológica, la historia puede interpelar a cualquier lector, esté donde esté.
Datamarca: Daniel, tu relato “Alquimia”, reconocido en el exterior, se publica por primera vez en el país en este volumen. ¿Qué realidad busca mostrar?
Daniel Posse: Alquimia se mete en el barro de los nadies, de los que quedan fuera del radar del sistema. Habla de la resistencia extrema de la gente en parajes donde el Estado es un mito y la realidad aprieta sin tregua. Está muy impregnado de mis vivencias en los pueblos del sur tucumano. Que haya tenido repercusión afuera confirma que, cuando contás la verdad de tu rincón, estás tocando una fibra humana universal.
Una apuesta contra el vértigo y el centralismo editorial
Datamarca: Algunos lectores señalan que el diseño de Territorios obliga a hacer una pausa entre historia e historia. ¿Por qué eligieron ese ritmo?
Manuel Ernesto Rivas: Porque la literatura tiene que ser un cable a tierra contra el vértigo de las pantallas. Queríamos un objeto que incomodara, que exigiera atención real. Alternar nuestras voces es como agarrar un bache en la ruta: te obliga a parar, masticar la atmósfera del relato que terminaste y aclimatar la cabeza antes de arrancar el siguiente.
Datamarca: ¿Qué significa que Territorios recorra Catamarca de la mano de Amauta Libros?
Manuel Ernesto Rivas: Es pura militancia cultural a pulmón. Que tu libro viaje en una librería sobre ruedas por las plazas y ferias de los valles salteños, catamarqueños o tucumanos le cambia el sentido a la escritura. Quiebra el aislamiento comercial y genera un mano a mano genuino con la comunidad.
Daniel Posse: Lo de Amauta Libros es una patriada gigante. Tiran abajo el prejuicio centralista de que en el interior no se lee o que solo buscamos historias de gauchos. Hay un público con hambre de relatos propios en cada rincón de nuestras provincias.
Datamarca: ¿La autogestión es el camino para enfrentar la concentración editorial en Buenos Aires?
Daniel Posse: Es el único camino real. Buenos Aires lleva décadas manejando el embudo cultural, tratándonos como “narrativa regional” con cierta condescendencia. Nosotros demostramos que, con un estándar editorial impecable y redes propias, podemos sostener un mercado autónomo. No necesitamos pedir permiso ni buscar sellos del puerto para validar lo que escribimos.
Manuel Ernesto Rivas: La autogestión es soberanía pura. El federalismo no se soluciona charlando en oficinas porteñas; se hace editando en origen, cruzando lazos con sellos vecinos y saliendo a vender a las plazas.
Catamarca y Tucumán: una identidad compartida
Datamarca: ¿Qué encontrará el lector catamarqueño en las páginas de Territorios?
Manuel Ernesto Rivas: Va a encontrar sus propios espejos. Los límites provinciales son renglones en un mapa político, pero la matriz cultural del NOA es indivisible. El lector catamarqueño va a reconocer el peso del calor a la siesta, los secretos de pueblo chico, el cruce entre la fe religiosa y las creencias paganas, y esa melancolía que flota en nuestras horas.
Daniel Posse: Va a descubrir el mismo juego de luces y sombras densas. Las problemáticas sociales y los laberintos psicológicos de los personajes caminan igual por las calles de Belén, Santa María, Andalgalá o la Capital. Hay una hermandad en el habla y en la memoria que borra cualquier distancia vial.
Datamarca: ¿Mirar al continente desde el NOA los convierte en narradores más políticos o más preocupados por la técnica literaria?
Daniel Posse: Nos obliga a no separar una cosa de la otra. Mirar al continente significa asumir las deudas sociales, la oralidad popular y la historia de nuestra tierra; eso es una postura política ineludible. Pero, para no caer en el panfleto barato, nos volvemos obsesivos de la carpintería del texto: la cadencia, el ritmo y la atmósfera.
Datamarca: ¿Cómo hacen para que los relatos de suspenso mantengan su fuerza con el paso del tiempo?
Manuel Ernesto Rivas: Escapando de los efectos especiales fáciles. El misterio o el espanto no se construyen amontonando sangre, sino hurgando en las zonas grises del alma. Lo que realmente asusta al lector es ver reflejada su propia cobardía, ambición o locura en un personaje. Eso no pasa de moda jamás.
Daniel Posse: Los blindamos con verdad y con trabajo lingüístico. Cuando una historia está sostenida por una prosa trabajada al detalle y los conflictos tocan dilemas éticos reales del territorio, el texto permanece. No escribimos para subirnos a la moda del mes, escribimos desde las cicatrices de la región.
“Las letras del norte se salvan en racimo”
Datamarca: ¿El futuro de la literatura del NOA depende de construir proyectos colectivos?
Daniel Posse: Totalmente. Si seguimos jugando a los ermitaños incomprendidos en nuestras provincias, nos traga la corriente del olvido. Las alianzas colectivas, los libros cruzados y las redes entre editoriales y librerías itinerantes son nuestra trinchera. Las letras del norte se salvan en racimo, empujando juntos.
Manuel Ernesto Rivas: Es una estrategia de supervivencia y expansión indispensable. Al cruzar públicos, rompemos las barreras de circulación que nos aíslan. Este binomio demuestra que cooperar potencia el impacto de los textos y abre grietas en la pared del centralismo editorial.
Datamarca: Para terminar, ¿qué sensación esperan dejarle al lector catamarqueño cuando cierre el libro?
Manuel Ernesto Rivas: Deseo que el libro funcione como un espejo incómodo, pero real. Que los obligue a mirar las esquinas de su propio barrio con un poco de sospecha. Si uno de nuestros cuentos les desacomoda la rutina o les cambia la perspectiva de su calle, el viaje ya tuvo sentido.
Daniel Posse: Que se queden con la certeza de que las orillas tienen una potencia narrativa tremenda. Espero que, cuando el volumen baje de los anaqueles de Amauta Libros en cualquier plaza catamarqueña, encienda la urgencia de contar nuestras cosas con orgullo, plantados en nuestro propio suelo y sin pedirle permiso a nadie.


Fuente: Datamarca



