Le Pen y Steve Bannon

La líder ultraderechista Marine Le Pen, junto al exasesor del presidente de EE UU, Donald Trump. EFE

La líder ultraderechista Marine Le Pen anunciará este domingo el nuevo nombre del Frente Nacional (FN) como forma de soltar el lastre del controvertido pasado del partido, aunque persisten las dudas sobre si la maniobra acarreará también un viraje ideológico.

Pese a sus esfuerzos por “desdemonizar” el FN desde que asumió su presidencia en 2011, las urnas han puesto siempre límites a su ascensión electoral, especialmente por el sistema a dos vueltas vigente en Francia, por lo que el XVI Congreso del partido ha sido presentado como el de su refundación.

La modificación del nombre —que sigue siendo el misterio mejor guardado del congreso— ha sido plebiscitada por un 52% de los afiliados en una opaca votación.

Se da por seguro que la palabra Frente desaparecerá, al considerarla Le Pen demasiado belicosa, pero no así la de Nacional. La líder propondrá este domingo la nueva denominación, que los militantes deberán refrendar en las próximas semanas en otra consulta.

Steve Bannon, invitado al congreso

Nuevo nombre —y también nuevos estatutos— para una formación que cuenta todavía con un amplio respaldo entre la población francesa y que pretende aprovechar el impulso de la ola populista que recorre Occidente.

Para ello, en la apertura este sábado del Congreso que se celebra en Lille (norte de Francia) los “frentistas” recurrieron al polémico Steve Bannon, exasesor del presidente estadounidense, Donald Trump, que enardeció a la audiencia al proclamar que “la Historia está de nuestro lado”.

Varios flancos abiertos para Le Pen

Los analistas dudan de que el cambio de nombre vaya a tener más efectos que los cosméticos, al margen de que el padre de Le Pen y fundador del partido, Jean-Marie Le Pen, vaya a ser despojado de la presidencia de honor del FN por su querencia por las declaraciones extemporáneas que recuerdan los orígenes fascistas de la formación.

Tras el batacazo que sufrió en la segunda vuelta de las presidenciales en 2017 frente a Emmanuel Macron, cuando consiguió solo un tercio de los votos, Marine Le Pen se ve acosada desde varios flancos.

Por un lado, la derecha conservadora de Los Republicanos ha elegido a un nuevo líder, Laurent Wauquiez, que le disputa los votos en el mismo terreno identitario y antiinmigración que hasta ahora era coto “frentista”.

Por otro, las tensiones internas tras las elecciones causaron la escisión provocada por su antiguo número dos, Florian Philippot, que ha fundado un nuevo partido, Los Patriotas, más enfocado en el proteccionismo y el populismo que en el discurso esencialista del FN.

El congreso servirá para poner en primera línea a los nuevos pretorianos de Le Pen, pero también para evidenciar ausencias tan notables como la de su sobrina, Marion Maréchal-Le Pen.

La joven, de 28 años, anunció de forma inesperada su retirada de la vida política tras las presidenciales, en medio de una guerra mal disimulada con su tía, de quien la separa su ideología tradicionalista y ultraconservadora, en la línea del patriarca de los Le Pen.

El FN se enfrenta también a la animadversión que despierta en gran parte de los franceses: un 63% de la ciudadanía cree que su llegada al poder supondría un peligro para la democracia, según una encuesta difundida hoy por el semanario Le Journal du Dimanche.

Fuente: 20Minutos