Puede que no te suene el término de obsolescencia programada, aunque te sonará más familiar cuando leas que se trata de la vida útil que le da una fábrica o empresa a un producto. Una vez finalizado este periodo de vida, se volverá obsoleto para que el consumidor se vea obligado a adquirir un dispositivo nuevo.

Como ya sabrás, la mayoría de los productos están ‘programados para morir’ y sale más rentable adquirir uno nuevo en vez de repararlos, además, la obsolescencia programada asegura una gran demanda porque las empresas obtienen más beneficios y poseen una oferta continua en el mercado.

Tipos

  • Obsolescencia de función: Se produce cuando sale a la venta un producto más avanzado, es decir, con nuevas funciones.
  • Obsolescencia de calidad: Después de tener cierto tiempo de uso, el producto empieza a presentar fallos y un mal funcionamiento.
  • Obsolescencia de deseo: Ocurre cuando sale a la venta un dispositivo más avanzado y las personas cambian el que ya tienen, solo por cuestiones de estilos o moda.

Situación en España

En marzo de este año, España aprobó el ‘Sello de Reparabilidad’ para anunciar que los productos eléctricos y electrónicos iban a llevar una etiqueta con el fin indicar el nivel de dificultad que tienen a la hora de repararlos, de esta manera, se lucha contra la obsolescencia programada.

Estas medidas están acompañadas de modificaciones sobre el derecho a reparar, así pues, los consumidores tienen derecho a que arreglen sus dispositivos si existe la posibilidad. El objetivo del Gobierno es que los usuarios sepan antes de comprar un artículo si podrá repararlo cuando se estropee, por ende, se intenta alargar la vida de los productos con el fin de reducir la contaminación y el consumo de recursos naturales.

Pero, ¿dónde podemos ver estas etiquetas? Los sellos vienen en la parte exterior de las cajas de aquellos elementos electrónicos, desde móviles, televisiones, lavadoras, ordenadores, tablets, neveras, altavoces, etc. Además, será obligatorio que se muestren en las fichas de las tiendas online indicando con un valor de 1 a 10 su dificultad de reparación -1 lo más difícil y 10 lo más fácil-.

Para calcular el valor se tendrá en cuenta la documentación proporcionada por el fabricante para la reparación, la facilidad para desmontar el producto, la disponibilidad de las piezas de repuesto, la relación entre el precio del artículo original y las piezas de repuesto, asistencia y facilidad de reinicio en el software. Cada baremo tendrá un máximo de veinte puntos y el ‘Índice de Reparabilidad’ se calcula sumando todos los puntos y dividiendo el resultado entre diez.

El Ministerio de Consumo pretende concienciar a los consumidores de la importancia de la economía circular y quiere otorgar información sobre el derecho a reparar para no desechar un dispositivo que haya dejado de funcionar, pero que podría seguir siendo útil.

Índice de Reparabilidad
Índice de Reparabilidad
Ministerio de Consumo

Polémicas que ha creado

La mayoría de las empresas deciden limitar la vida útil del dispositivo en cuestión de manera deliberada, aunque puede haber varios motivos para hacerlo, el más común es el que se puede imaginar: obligar al consumidor a comprar otro modelo nuevo cada pocos años (o meses) para evitar que el nivel de ventas disminuya.

Apple y Samsung recibieron la primera multa por llevar a cabo prácticas de obsolescencia programada en 2018. La Autoridad de la Competencia de Italia les amenazó con pagar diez y cinco millones de euros respectivamente por aplicar prácticas comerciales deshonestas al ralentizar a través de actualizaciones el sistema operativo, por consiguiente los móviles más antiguos dejaban de funcionar para acelerar la sustitución por otros modelos más nuevos.

Algunos de los casos más conocidos fue el de Apple, debido a que alcanzó un acuerdo extrajudicial en Estados Unidos por el que pagaría hasta 500 millones de dólares como compensación por haber ralentizado los antiguos teléfonos de iPhone. Los demandantes fueron un colectivo de consumidores que denunciaban el funcionamiento lento del sistema operativo de iOS y la poca duración de la batería en los modelos como el 6 y el 7. Los usuarios creyeron que se trataba de un problema de obsolescencia programada porque tuvieron que comprar nuevos móviles debido a los inconvenientes que presentaban.

Existe otra polémica que engloba a Nintendo Switch, ya que muchos poseedores de la consola denunciaron que sus controladores ‘Joy-Con’ presentaban un fallo que hacía que los personajes de un juego se moviesen solo. Un 88% de los jugadores europeos detectaron este problema en sus Nintendo Switch en un periodo de uso inferior a dos años, además, la Organización Europea de Consumidores pidió a Nintendo que se hiciesen cargo de solventar los fallos de sus productos e informaran a los usuarios de la verdadera vida útil de los Joy-Con tras hacer frente a la demanda.

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