El ser humano es tan solo una hormiga en medio de un universo gigante. En él, alrededor de innumerables estrellas, se desplazan miles de millones de mundos extraños, muchos son completamente diferentes a cualquier cosa que exista en nuestro Sistema Solar.

Los astrónomos construyen inmensos observatorios con la intención de conocer mejor aquello que hasta el momento nos es ajeno. Uno de esos astrónomos es Federica Coppari que utiliza el láser más grande del mundo para investigar sobre lo desconocido.

Coppari comprime sustancias familiares, como rocas y agua, en nuevas formas. Con sus ensayos, recopila información sobre el funcionamiento interno de planetas como Urano y Neptuno. Mediante estos datos, se plantea la habitabilidad potencial de planetas rocosos enormes.

Hace dos años, Coppari y sus compañeros confirmaron la existencia del ‘hielo superiónico’, una forma caliente y negra de la sustancia normalmente fría que ayudaba a explicar el campo magnético de Urano y Neptuno.

Para el medio Quanta Magazine, Coppari explicó que de pequeña quería ser astronauta, pero finalmente se percató en que estaba más interesada en averiguar “por qué las cosas son como son y por qué las cosas suceden de la manera en que lo hacen”

Esas incógnitas le llevaron a estudiar en la Universidad de Camerino (Italia) y a un laboratorio de mineralogía y física de alta presión en París (Francia). Ahora, ha pasado a convertirse en una científica en el Laboratorio Nacional Lawrence Livermore (California).

Allí, la astrónoma trabaja con la Instalación Nacional de Ignición (NIG), un láser del tamaño de tres campos de futbol con el que realiza experimentos de comprensión impulsados por láser. Cada disparo del láser puede recrear la presión en el núcleo de un planeta enorme en tan solo un nanosegundo.

Junto al resto de su equipo, Coppari obtuvo recientemente información sobre los campos magnéticos de los interiores de las supertierras. Estos datos los consiguió gracias a la tecnología de la Instralación de Láser Omega de la Universidad de Rocheser, con la que comprimió hasta 7 millones de veces muestras de óxido de hierro (uno de los principales componentes del manto terrestre).

Sin embargo, Coppari señala que su investigación está comenzando realmente. Todavía le quedan mucho camino para estudiar las entrañas de los exoplanetas y, así, cumplir su deseo de conocer ese “por qué de las cosas” que de niña quiso saber.

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